sábado, 19 de marzo de 2011

CAPITULO 1/ Iron Crowned - Richelle Mead (español)

Hola¡¡¡, pues llega sábado y aquí les traigo el primer capítulo de Iron Crowned, en la entrada anterior estuvo solo un poco de lo que es este libro, pues bien aquí les dejo el 1er capitulo completito, y ya que me dejó un poquito picada, continuare traduciendo, (si el tiempo me lo permite). Disfrútenlo¡¡¡¡


CAPITULO 1
No confundir reinas hada con princesas hada.
De donde yo vengo, las niñas que quieren ser princesas hada, usualmente sueñan con alas de gasa y vestidos con volantes. Vestidos rosados, además. Yo estoy bastante segura que los diamantes de imitación son parte de ser una princesa hada también, como son varitas lindas con estrellas en la parte superior que conceden deseos. Pricesas hada esperan una vida preciosa de lujo y descansar, lo que involucra a pequeñas criaturas del bosque esperando todas sus necesidades.


Como una reina hada, puedo admitir que hay un poco mas de participación co las criaturas del bosque que uno podría esperar. ¿Pero el resto? Una broma total. Hadas – del tipo que yo me ocupo, por lo menos – rara vez tienen alas. Mi varita esta hecha de piedras preciosas en bruto unidas y lo uso para destruir a criaturas del Otro Mundo. Tambien he golpeado a algunas personas en la cabeza con ella. Mi vida es sucia dura y mortal, el tipo de vida que no podría soportar vestidos con volantes. Yo visto jeans, Mas importante, yo luzco horrible en rosa.


Tambien estoy segura que las princesas hada no tienen que hacer frente este tipo de mierda a primera hora de la mañana.


“He matado a... Eugenie Markham”


Las palabras sonaron en voz alta y clara a través de un comedor lleno con una 30 personas comiendo alrededor de las mesas de madera. Los techos eran abovedados, y los muros de piedra lo hizo ver como parte de un castillo medieval porque...bueno, de ese tipo era. La mayoría de los comensales por la mañana eran soldados y guardias, pero unos pocos eran oficiales y funcionarios de alto rango quienes vivían y trabajaban dentro del castillo.


Dorian, rey de la Tierra Oak y mi novio del Otro Mundo amante de la servidumbre, se sentó en la mesa principal y levantó la vista de su desayuno para ver quien había hecho esa atrevida declaración – “Lo siento, ¿Has dicho algo?”


El orador, de pie en el otro lado de la mesa, se volvió rojo como el uniforme que llevaba. El se veía alrededor de los veinte y tantos en años humanos, lo que probablemente sea un centenar en hadas- o Gentry, el nombre que prefiero – años. El hombre se mordió el labio y enderezó su postura, haciendo otro intento a la dignidad fulminando con la mirada a Dorian.


“Yo dije: Yo maté a Eugenie Markham” El hombre – un soldado, eso parecía, miró a su alrededor a la caras, sin duda esperando que su mensaje inspirara reacciones de horror. Mayormente sus palabras trajeron afable confusión, en gran parte porque la mitad de la gente reunida en la sala podía verme parada de en pasillo de afuera. - “He matado a su reina, y ahora su ejercito se desmoronará. Entréguense inmediatamente, y su real majestad, la Reina Katrice de la Tierra Rowan, será misericordiosa”


Dorian no respondió de inmediato y no parecía muy preocupado. El delicadamente palmeó su boca con una servilleta de brocado y luego regresó a su regazo. – “¿Muerta?, ¿Está seguro? – Miró a una mujer de pelo oscuro sentada a su lado – “Shaya, ¿no acabamos de verla ayer?”


“Si señor” respondió Shaya, vertiendo crema en su taza de te.


Dorian cepillo su pelo rojo otoño fuera de su cara, y volvió a cortar el pastel recubierto de almendras que se desempeñaba en ser su comida más importante del día.


“Bueno, ahí lo tienen, ella no puede estar muerta”


El soldado Rowan miró con incredulidad, cada vez más y más incrédulo como la gente también lo mirada con curiosidad o simplemente ignorándolo por completo. La única persona que parecía ligeramente afectada era una mujer gentry mayor sentada al otro lado de Dorian. Su nombre era Ranelle y ella era un embajador de la Tierra Linden. Ella solo había llegado ayer y claramente no estaba acostumbrada a los locos contratiempos de aqui.


El soldado volvió su atención a Dorian. – “¿Es usted tan loco como dicen que son?, ¡Yo maté a la Reina Thorn! Mire” – Tiró un colla de plata y piedra de luna. Resonó contra el duro piso de azulejos y las pálidas e iridiscentes piedras apenas recogió parte de la luz de la mañana – “Corté esto de su cadáver, ¿ahora me crees?”


Eso trajo un poco de silencio a la sala, e incluso Dorian hizo una pausa. Ese era en efecto mi collar y viéndolo me hizo distraídamente tocar el lugar vacio en mi garganta. Dorian llevaba su expresión perpetuamente aburrida, pero yo lo conocía lo suficiente como para adivinar el torbellino de pensamientos que giraban detrás de sus verdes ojos.


“Si eso es cierto”- Dorian contestó al fin – “Entonces, ¿Por qué no nos trae su cadáver?”


“Esta con mi reina” – Dijo el soldado con aire de suficiencia, pensando que por fin había ganado terreno – “Ella lo guardó como un trofeo. Si usted coopera, puede ser que ella se lo entregue”


“Yo no lo creo” - Dorian miró hacia abajo la mesa. – “Rurik, ¿podrías pasarme la sal?. Ah, gracias”


“Rey Dorian” – dijo con inquietud Ranelle – “Talvez debería prestar más atención a lo que este hombre tiene que decir. Si la reina está muerta...”


“Ella no lo está” – dijo Dorian sin rodeos – “y esta salsa está deliciosa”


“¿Por qué no me crees?” – exclamó el soldado, sonando extrañamente infantil – “¿Pensaste que ella era invencible? ¿Pensaste que nadie podía matarla?”


“No” – admitió Dorian – “Solo sé que tu no pudiste matarla”


Ranelle intento de nuevo – “Mi señor, como sabe que la reina no está...”


“Porque ella está de pie allí. ¿Podrían todos callarse para que pueda comer en paz?”- La interrupción - y el fin de esta farsa – vino de Jasmine, mi adolescente hermana.


Como yo, ella es mitad humana. A diferencia de mi, ella era totalmente inestable y por consiguiente comía su desayuno mientras llevaba una esposa suelta pero mágica retardadora del crecimiento. Ella también tenía auriculares y el debate del desayuno debe haber sido abrumadora para su lista de reproducción actual.


Treinta rostros se volvieron hacia donde yo estaba cerca de la puerta, y había una loca carrera donde casi todo el mundo echó hacia atrás su silla y trató de levantarse para una precipitada reverencia. Suspiré. Yo había estado cómoda recostada contra la pared, descansando del viaje de una noche dura mientras veía este disparatado despliegue en mi hogar del Otro Mundo. El concierto fue hasta ahora. Lancé los hombros atrás, y entré al comedor, poniendo todos los aires de reina que podía.


“Los informes de mi muerte han sido exagerados” – anuncié. Tenía la sensación de haber enredado la cita de Mark Twain, pero en este grupo, nadie sabía la referencia de todos modos. La mayoría pensaba que estaba simplemente exponiendo los hechos. Que, en realidad, estaba.


El enrojecimiento del soldado de Rowan de repente se volvió blanco, sus ojos desorbitados. El dio unos pasos hacia atrás y miró inquieto alrededor. No había realmente otro lugar mas a donde ir.


Hice un gesto para aquellos que estaban en pie e inclinándose para que tomaran asiento mientras caminaba hacia mi collar. Recogiéndolo del suelo, lo mire de manera critica – “Rompiste el broche”- Lo estudie durante unos instantes más y volví mi mirada sobre él. – “Lo rompiste cuando lo arrancó de mi cuello mientras estábamos peleando – no cuando me mato. Obviamente.”- yo apenas recordé lidiando con este tipo anoche. Había sido uno de los muchos. Yo lo había perdido en medio del caos, pero al parecer, Katrice había decidido enviarlo aquí con una historia después de que él había capturado esta “evidencia”


“Te ves increíble para estar muerta, querida” – llamó Dorian – “Tu realmente debes venir aquí con nosotros y probar esta salsa que trajo Ranelle”


No hice caso a Dorian, tanto porque él lo esperaba y porque yo sabía que no me veía tan increíble. Mi ropa estaba desgarrada y sucia, y yo había acumulado unos cortes en la batalla de anoche. A juzgar por la neblina de color rojo que seguía viendo por el rabillo de mis ojos, tuve la sensación de que mi cabello estaba rizado y se plegaba ariba en un centenar de direcciones. Ya se estaba convirtiendo en un día caluroso, y mi mal ventilado castillo me estaba haciendo sudar abundantemente.


“No” – exclamó el soldado Rowan – “Tú no puedes estar viva, Balor juró que te vio caer... le dijo a la reina... “


“¿Podrían ustedes poner fin a todo esto?” – exigí, acercándome a su cara. Esto hizo que algunos de mis propios guardias den un paso más cerca, pero yo no estaba preocupada. Este perdedor no intentaría nada, y además, podía defenderme. – “¿Cuándo tu puta reina va dejar de girar todos esos rumores acerca de Dorian o de mi muriendo en una proclama enorme? ¿No has oído hablar del habeas corpus? No importa. Por supuesto que no.”


“En realidad” - fastidió Dorian – “Yo sé Latín”


“No va a funcionar de todos modos”- gruí al hombre Rowan – “Incluso si estuvieramos muertos, eso no va a evitar que nuestros reinos pisoteen el suyo”


Eso lo sacó de su estado de estupefacción Furia iluminando su rostro- furia enriquecida con celos locos – “¡Tu, perra mestiza! ¡Tú eres quien va a tener la existencia arruinada! Tu, el rey Oak y todos los demás que viven en sus malditas tierras, ¡Nuestra reina es grande y poderosa! ¡Ya está en negociaciones con las tierras Aspen y Willow para unirse en su contra! Ella te aplastará con su pie y tomará esta tierra, tomará esto y...”


“¿Puedo matarlo? ¿Por favor?” Esa fue Jasmine. Sus ojos grises me miraban suplicantes y ella se había quitado sus auriculares. Lo que debería haber sido un sarcasmo adolescente, era en realidad de una gravedad mortal. Estos eran los días en que me arrepentía de su mantenimiento en el Otro mundo, en lugar de enviarla de nuevo a vivir con los humanos. Seguramente no era tarde para la escuela reformatoria – “Yo no he matado a ninguno de tu gente, Eugenie. Sabes que no lo he hecho. Déjame hacerle algo a él. Por favor”


“Esta bajo una bandera de tregua” – Shaya respondió de forma automática. El protocolo era su especialidad.


Dorian se volvió hacia ella – “¡Acaba con eso, mujer! Ya te he dicho que dejes de permitirlos con inmunidad. En tiempos de guerra será condenado” – Shaya solo sonrió, despreocupada por su indignación fingida.


“Pero el está protegido”- dije, de repente sintiéndome exhausta. La batalla de la última noche- más de una escaramuza, en realidad – había terminado en empate entre mi ejército y el de Katrice. Fue muy frustrante, por lo que la pérdida de vidas en ambos lados parecen totalmente sin sentido – “Sáquenlo de aquí. Ponlo en un caballo, y no lo envíen con algo de agua. Esperemos que hoy los caminos sean amables con él.”


Los guardias se inclinaron obedientemente y yo me volví hacia el hombre de Katrice.
“Y tú puedes dejarle saber a Katrice que ella está perdiendo su tiempo, no importa la frecuencia con la que quiera clamar que me ha matado – o si ella lo logra. Todavía nos vamos a ver debido a esta guerra, y ella es quien va a perder. Ella está en inferioridad numérica y de recursos. Ella empezó esto sobre una lucha personal, y nadie más va a ayudarla. Dile que si ella se entrega de inmediato, entonces talvez nosotros seremos misericordiosos.”


El soldado Rowan me miró, su malicia palpable, pero no ofreció ninguna respuesta. Lo mejor que pudo hacer fue escupir en el suelo antes que los guardias lo arrastraran fuera. Con otro suspiro, me di la vuelta y mire a la mesa del desayuno. Ellos ya habían llevado una silla para mí


“¿Hay alguna tostada?” – pregunté sentándome cansadamente


Las tostadas no eran un elemento común en el menú Gentry, pero aquí los sirvientes se habían acostumbrado a mis preferencias humanas. Todavía no podían hacer un tequila decente, y las tartas-pop estaban fuera de cuestión. ¿Pero tostadas? Las tostadas estaban en su conjunto de habilidades. Alguien me entregó una canasta de ellas, y todo el mundo continuó comiendo tranquilamente. Bueno, casi todo el mundo. Ranelle estaba mirando a todos como si estuviéramos locos, algo que yo podía entender.


“¿Cómo puede estar tan tranquila?” – exclamó – “Después de que el hombre solo... solo... y usted...”- ella me miro con asombro – “Perdóneme, su majestad, pero su traje...usted claramente estuvo en batalla. Sin embargo, aquí esta, sentada como si todo es perfectamente normal”


Le di una mirada alegre, sin querer ofender a nuestro invitado, o proyectar una imagen de debilidad. Yo solo dije arrogantemente al soldado Rowan que su reina nunca ganaría algún aliado, pero su comentario sobre la negociación con las tierras Aspen y Willow no se había perdido en mi. Katrice y yo estábamos luchando por los aliados en esta guerra. Dorian era mío, y me daba la ventaja numérica en este momento, y yo no quería ninguna posibilidad de que eso cambie.


Dorian capturó mi mirada y me dio una de sus pequeñas, lacónicas sonrisas. Esto me calentó, aliviando un poco la frustración que sentía. Algunos días, parecía como si él fuera todo lo que me iba a llevar a través de esta guerra a la cual había entrado inadvertidamente. Yo nunca lo quise. Yo nunca quise ser reina de un reino tampoco, que me obligaba a dividir mi tiempo entre aquí y mi vida humana en Tucson. Ciertamente no había querido ser el centro de una profecía que decía que yo daría a luz al conquistador de la humanidad, una profecía que había conducido al hijo de Katrice a violarme. Dorian lo había matado por eso, algo de lo que todavía no me arrepentía, a pesar de que odiaba todos los días de guerra que habían seguido a la estela de la muerte.


No podía decirle a Ranelle nada de eso, por supuesto. Quería enviarla de vuelta a su tierra con una imagen de confianza y poder, para que su rey pensase que aliarse con nosotros era una decisión inteligente. Una jugada brillante, incluso. No podía decir a Ranelle mis miedos. Yo no podía decirle lo mucho que me duele ver a los refugiados aparecer en mi castillo, pobres peticionarios cuyas viviendas habían sido destruidas por la guerra. No podía decirle que Dorian y yo nos turnábamos para visitar los ejércitos y luchábamos con ellos- y como en esas noches, el que no estaba luchando nunca podía dormir. A pesar de su frivolidad, yo sabía que Dorian había sentido una chispa de temor en la demanda inicial del soldado Rowan. Katrice siempre estaba tratando de desmoralizarnos. Ambos Dorian y yo temíamos que algún día, uno de sus heraldos se presentaba diciendo la verdad. Este hecho me hizo querer salir corriendo con él en este momento, huir de todo esto y solo envolverme en sus brazos.


Pero de nuevo, me recordé que tenía que quitar todos esos pensamientos. Inclinandome, le di a Dorian un suave beso en la mejilla. La sonrisa que ofrecí a Ranelle fue tan ganadora y optimista como una podría producir – “En realidad” – le dije – “Este es un día muy normal para nosotros” 

¿La parte triste? Eso era cierto.


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