miércoles, 1 de junio de 2011

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 4

CAPITULO 4


Giró el auto a la izquierda, tomando un pequeño camino que estaba por en medio del bosque, no podía identificar nada y eso me ponía nerviosa.

Nos detuvimos a las afueras ya que había una puerta muy reforzada, mire por la ventana mientras Lyon ponía algunos códigos en un panel y se identificaba, había cámaras en las extremidades de la puerta, parecía una fortaleza o una prisión de máxima seguridad.

Luego de unos segundos, las puertas se abrieron y el auto arranco, con forme seguía su camino apareció lo más hermoso que había visto en mi vida, parecía un castillo, con figuras góticas y gárgolas en la parte superior, era bastante elegante, era una mansión toda rodeada de césped, las luces en su interior estaban encendidas a pesar de lo tarde que era.

A cada momento que nos acercábamos, se podía escuchar el estruendo de música a alto volumen, música que no tenía nada que ver con el lugar en el que estábamos, cualquiera que estuviera aquí pensaría que la música que se debería escuchar sería algo clásico como Beethoven, Mozart, o algo parecido, pero lo que se escuchaba era Warriors of the World de Manowar, suerte que fuera un lugar despejado y lejos de la civilización, porque de tener vecinos, tendrían a la policía y a sus vecinos en la puerta del lugar.

Apenas se detuvo el auto Lyon ya estaba en la parte trasera sacando a Alison del asiento, así que sin esperar yo también estaba fuera del auto, maravillada por la belleza del lugar y preguntándome quien escucharía música a tan alto volumen.

-Vamos – Lyon comenzó a caminar hacia la puerta conmigo topándole los talones, no tuvo necesidad de tocar a la puerta ya que esta se abrió de inmediato mostrando a un señor mayor del otro lado.

- Mi señor, que bueno que haya regresado- dijo el mayor con voz rasposa mientras nos dejaba pasar al interior de la casa – Veo que trae visitas

- Lorenz, prepara la habitación de huéspedes para... – se detuvo, mirando hacia Alison – mejor que sean dos, así estarán cómodas por el momento.

- Sí señor, como usted diga – el anciano comenzó a alejarse

- Ah, Lorenz – dijo Lyon deteniendo al anciano, el cual se dio vuelta para escuchar – Dile a Marcus que quiero hablar con él, pero no le digas nada sobre nuestras invitadas, quiero hacerlo personalmente.

Sin más, Lorenz se retiró a hacer lo que se le pedía, mientras Lyon nos dirigía a una habitación en donde había un TV plasma del tamaño de una pantalla de cine, frente a este había un sillón completamente de cuero negro bastante grande para parecerse a una cama, en una esquina de la habitación estaba un bar lleno de bebidas entre alcohólicas y no alcohólicas y cerca de este una mesa de billar.

Lyon recostó a Alison en el sillón, colocándola de una manera muy suave, como si tuviera miedo de que se rompiera, luego se retiro hacia el bar.

Sin poder aguantar el dolor del tobillo me dirigí hacia un sillón individual que estaba cerca a un estante que parecía tener un millón de películas en DVD y juegos de video.

-¿Quieres tomar algo? –preguntó desde el bar, mientras él se servía algo que parecía whisky.

- Agua, gracias

Después de un momento se acercó con un vaso, aceptándolo, bebí todo el vaso de un bocado, parecían años desde la última vez que había tomado agua.

-Tenías sed – dijo Lyon mientras retiraba el vaso y lo colocaba en una mesita cerca del mueble.- Déjame ver – Lyon se agachó tomando mi pierna lastimada, saco el zapato y la media para poder ver el tobillo, el contacto de sus dedos sobre mi piel mandó escalofríos por todo mi cuerpo – Parece que no está fracturado, solo un poco hinchado, pero será mejor que no lo muevas tanto hasta que estemos seguros de que no está roto.

Encontrando su mirada, lo único que pude hacer fue asentir, mi voz se había desvanecido al ver esos ojos azules que hipnotizaban completamente. Después de un momento, rompió el contacto tanto de su mirada como de mi tobillo y se alejó hacia el bar para servirse otro trago.


*************************

¡Como rayos lo iba a lograr!, ella era tan hermosa, tan suave y tan cálida, y encima de eso tan fuerte, que hasta el momento no la había visto llorar ni siquiera por el dolor en su tobillo que realmente le debía doler. ¡Maldición! Ni siquiera estaba asustada.

No podía estar cerca de ella sin que por su mente comenzaran a pasar las imágenes y la sensación de sus labios contra los suyos, había sido el momento más extraño y con más paz que pudo haber tenido en su larga vida, que era realmente larga; y en el momento que había topado su piel por revisar su tobillo, lo único que se le ocurría era acariciarle no solo ese lugar sino muchos más.

Pero todo eso era imposible, no podía dejarse llevar por un sentimiento que sabía que iba a ser el fin para ambos, de todas formas para el día de mañana ella ya no lo recordaría, porque de seguro Marcus podría borrarle la memoria, y así ella seguiría con su vida como si nada hubiera sucedido, aunque para él, sería inolvidable.

Este era el momento en el que odiaba por primera vez su linaje, su especie, era el momento en el que lo único que quería era ser completamente humano para poder cortejarla como debería ser, para poder frecuentarla y tener una relación normal,... como extrañaba tener una relación normal, y lo que daría por tenerla con ella...La ultima relación que había tenido había sido hace años y había sido con una chica del lugar, lo cual no se podía catalogar como normal.

Pero primero, lo primero... explicar qué rayos estaba haciendo ella y su amiga en este lugar, y porque no le borro la memoria, algo que lo contrariaba más que cualquier cosa, mucho más que el hecho que esas criaturas la hayan querido llevar con vida y con el cuidado que lo hacían, mucho más que eso era el hecho que no podía pasar la barrera de su mente, no podía leerla, no podía manipularla, no podía borrarla, por esa razón la había traído a este lugar, al Scholeio, el lugar en donde todos los jóvenes se formaban como guerreros y los guerreros tenían un lugar al que podían llamar hogar.

Algunos de los guerreros eran instructores de los más jóvenes, por lo que para ellos era más un cuartel de entrenamiento que un hogar, pero en el momento que formabas parte del Kyklos, todos sus miembros eran tu familia, y dabas la vida por cualquiera de ellos.

-Lyon, que demonios significa esto – Marcus entró en la habitación con una fuerza que haría temer a cualquiera, caminado y mirando a Eva y su amiga Alison como si fuera un depredador.

Tomando un último trago me acerque a él sin dejar que me intimidara, algo que era fácil de hacer ya que era mucho más alto que Marcus – Frater vamos a hablar a otro lugar, es importante.

Estrechando su mirada, Marcus asintió y salió de la habitación, no sin antes dar una última mirada a las mujeres, y llevándome a la habitación cerca de las escaleras que se utilizaba como estudio o como algunos jóvenes lo llamaban “el despacho del Director”.

Al entrar, Marcus tomó asiento detrás de su escritorio con una mirada tan mordaz que parecía querer matar a alguien, él era valiente pero no estúpido, nunca me haría daño ya que somos como hermanos, los mejores amigos y siempre nos protegeríamos, pero entendía su ira, ya que estaba rompiendo un millón de reglas.

Sin esperar más, tomé asiento frente a Marcus sin dejarme intimidar por su postura, eso podría funcionar con los muchachos pero no conmigo.

-Frater, es una situación difícil, ya sé que estas molesto, pero tengo una buena razón para haberlas traído.

- Eso espero, porque no quiero perderte por romper las reglas – Marcus se reclinó en su asiento y colocó los pies encima del escritorio – Muy bien comienza

Y así fue, comencé por contarle la persecución que estábamos haciendo al ver una concentración bastante grande de athiktos, era algo inusual en ellos, ya que por lo común salían a cazar en parejas o en grupos no mayores de 5, pero esta vez en un solo lugar estaban más de 20.

Por la cara que puso Marcus, él también estaba sorprendido tanto como yo por esa situación.

– Parecía que estaban buscando algo, y estaban los suficientes como para enfrentarse a lo que se interponga en su camino, al momento que los estábamos siguiendo desaparecieron. Con los demás nos dispersamos para buscarlos, después de un momento escuché que algo pasaba en la calle en donde nos reunimos para dispersarnos, así que regresé y ahí fue cuando vi como atacaban a las dos chicas, y a una de ellas se la estaban llevando mientras a la otra estaban a punto de matarla, así que interferí.

-Entiendo, pero eso aun no explica porque rayos las trajiste – Marcus dijo mientras se sentaba derecho en su asiento y ponía las manos en el escritorio.

- ¿No me has escuchado? Frater, a una de ellas, específicamente a la que estaba consciente en el momento que entraste, se la estaban lle-van-do...viva, y con un cuidado como si tuvieran miedo de que algo le pasara. ¡Maldición! hasta abrieron un portal para llevársela a Kolasi, nunca antes habían hecho algo así, y cuando despertó y trate de ponerle en trance como lo hice con su amiga a los pocos minutos estaba consciente, encima de eso no puedo leerle la mente ni tampoco borrarla así que no tuve otra opción que traerla.

La habitación se sumió en un profundo silencio, solo se escuchaba el sonido de la música del piso superior, la cara de Marcus estaba indescifrable, lo único que hizo fue mirarme fijamente, mientras parecía estar analizando mis palabras.

Después de lo que pareció una eternidad, Marcus se enderezo en su asiento y tomó una profunda respiración, su cara ahora llena con preocupación

-Tráela aquí, tenemos que aclarar esto de una vez – Empezaba a levantarme cuando la puerta del estudio se abrió de golpe dejando ver a Eva del otro lado. 


- No hay necesidad, aquí estoy.

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