jueves, 2 de junio de 2011

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 5

CAPITULO 5


(Eva) 

Mi intención no era escuchar la conversación que tenían Lyon y ese tal Marcus, pero la curiosidad fue mayor y mucho mas al saber que iban a hablar de Alison y de mi, así que sin más me había dirigido hacia esa habitación donde los dos hombres se habían dirigido, y había escuchado a través de la puerta.

Lo que era sorprendente fue poder escuchar toda la conversación por encima de toda la música que se escuchaba en el piso superior una vez que me concentré Eso sí que fue sorprendente.

Al escuchar todo lo que dijo Lyon y el tono en el que lo decían, pues claramente se podría decir que esto era aun más extraño para ellos, así que cuando Marcus dijo que me quería ver, no perdí tiempo en ocultarme.

-¿No sabías que es de mala educación escuchar tras la puerta? – dijo Marcus una vez estuve sentada alado de Lyon.

- Cuando están hablando de uno, la educación no importa – me recline en mi asiento tratando de no ver al hombre que estaba frente a mí. Me ponía demasiado nerviosa como para hablarle viéndole a los ojos.

-Así que...- dijo Marcus dirigiendo su atención a Lyon – Ella es la humana que has rescatado.

- Si Frater, su nombre es Eva – dijo Lyon dirigiéndome una mirada confortante.

-Eva... mmm... lindo nombre, perfecto para ti – Marcus se levantó y se puso al frente de donde estaba sentada. Al percibir el movimiento no tuve otra opción que mirarlo.

Marcus era enorme, un poco más pequeño que Lyon, pero igual de fuerte, y seguramente igual de letal. Tenía el cabello castaño, del color del chocolate, sus facciones eran rudas pero igual de hermosas que Lyon, y sus ojos eran de un color miel, casi dorado... ¿qué les pasaba a estos hombres que se veían tan bien?... estaba vestido igual que Lyon solo que él no llevaba una camiseta negra sino una camisa negra que tenía abierta dos botones que se le podía ver el pecho.

-Así que... ¿porque esos athiktos te perseguían? – dijo Marcus, mientras se sentaba en el filo del escritorio.

-¿Qué por qué?... yo que sé, ustedes deberían saberlo, yo soy simplemente una vendedora de libros común y corriente.

- No creo que seas tan común como dices, o de otra forma esos athiktos no te estarían persiguiendo. Debes saber algo que es por lo que te querían. De seguro hiciste un trato con alguno de ellos.

Tan perpleja como estaba, no sabía que responder... ¡Este hombre pensaba que yo tenía tratos con esas criaturas!... Levantándome de golpe, me paré frente a él para enfrentarlo.

-¡No digas idioteces!... ¡yo ni siquiera sabía que rayos eran esas cosas!... ¡qué diablos tienes en esa cabeza para pensar algo así¡ - grité tan fuerte como los pulmones me lo permitían, tenía tantas ganas de golpearlo solo por haber pensado eso, especialmente quería golpearlo donde más le duela, así que para evitar eso, lo único que hice fue apretar los puños y mirarlo con la mirada más fuerte que tenia.

Como si intentara desafiarme a intentar golpearlo, dio un paso más cerca de mí, estaba tan cerca que podía sentir su cuerpo, y especialmente su fuerza y ferocidad.

No iba a dejar intimidarme pero en el momento que sentí que iba a dar otro pasó más cerca, sin poder detenerme di un paso hacia atrás.

Estrechando los ojos, continuó acercándose mientras yo seguía retrocediendo, hasta que me topé con una pared, estaba acorralada.

Con una sonrisa triunfante dio su último paso y colocó sus manos en la pared a cada lado de mi cabeza.

-Creo que debería enseñarte quien manda aquí, aunque debo reconocer que eres bastante valiente o lo bastante estúpida como para mantenerme la mirada y no salir corriendo a pesar de estar acorralada. Aunque retrocedas, veo que no me tienes miedo – susurro cerca de mi oído.

Tratando de alejarlo, coloqué mis manos en su pecho y empuje lo más fuerte que podía, Marcus no se resistió y se alejó, retirándose hacia su escritorio. Mientras regresaba a mi lugar pude ver como Lyon me miraba y tenía sus puños cerrados, desviando su mirada tomó asiento en su lugar y miró a Marcus

-Eso no era necesario – gruñó – ya te dije que no tenían nada que ver con esos athiktos.

-Lo sé – Marcus desvió su mirada de Lyon hacia ningún lugar – solo quería comprobarlo

El silencio llenó la habitación y la casa completamente, parecía que quien estaba escuchando música se había cansado y apagado el equipo.

Pasaron varios minutos hasta que por fin Marcus se enderezó en el asiento y se reclinó hacia el escritorio.

-Pues bien, creo que tenemos un problema... para tu mala suerte... – dijo dirigiéndose a mi – no podemos borrarte la memoria, ni siquiera puedo entrar en tu mente. Así que desde ahora serás una “huésped” permanente hasta que sepamos porque esos malditos athiktos te querían.

Luego desvió la mirada y se dirigió a Lyon – Frater, te pongo a cargo de la averiguación, ponte en contacto con Freya y Gillian para que te ayuden, son buenos rastreadores cuando se trata de encontrar respuestas.

Levantándose de su asiento, Marcus se dirigió a la salida, sin antes regresar su mirada hacia mí.

-Bienvenida al Scholeio, y perdón por lo de antes, no fue mi intención hacerlo – con una mirada arrepentida como la que puso, nadie se podría negar, así que lo único que hice fue asentir. – Si necesitas algo o preguntar solo dilo, estaré encantado de ayudar en lo que pueda - Hizo una reverencia y salió de la habitación.

Totalmente perpleja por su cambio de actitud, me quedé sentada tratando de saber que era lo que había pasado en esos pocos minutos, y ordenando mis ideas... ¿yo iba a vivir aquí?

-Eva...- sacándome de mis pensamientos, Lyon se colocó frente a mi - ¿Escuchaste lo que dije?

-Oh... lo siento no...¿Podrías repetirlo? – Lyon se agachó y colocó su mano encima de la mía.

-Yo sé que esto es perturbador, pero es lo mejor, así te podemos tener vigilada y nadie te hará daño – en su mirada se veía tanta preocupación que me derritió totalmente.

-Así que... viviré aquí... ¿y Alison?

- Ella tendrá que regresar a su propia vida, se le borrará la memoria y será como si tú hubieras renunciado a tu trabajo por lo que ya no te verá en la librería. No te preocupes, estará bien, también es lo mejor para ella.

-Si, en eso tienes razón- en ese momento solo podía sentir tranquilidad, él era paz y confianza, me sentía bien a su lado.

- Bueno – dijo quitando sus manos de las mías – vamos a que descanses en tu habitación, debes estar cansada ha sido un largo día.

Tomando su mano para ayudarme a levantar, salimos de la oficina para ir a la que ahora sería mi nueva habitación.

********************

(Marcus)

¿Qué rayos me había pasado abajo?, ahora solo en mi habitación me ponía pensar...él no era así, nunca molestaba a nadie y menos de esa forma, nunca me gustaba intimidar y menos por intención propia; pero con esa chica no podía evitarlo, era demasiado fuerte, apenas la ví sentada en la habitación de juegos no había podido sacármela de la mente, era tan hermosa, para los humanos talvez no lo era, pero para mí era una diosa y lo peor de todo, lo que le dio mucha más rabia fue que Lyon la tocara.

Así su Frater no hubiera venido con su petición, yo hubiera dado asilo a la chica, sin objetar absolutamente nada y sin querer explicaciones. Pero cuando la ví tocándola, todo se volvió rojo y lo único que quería era matar a su amigo, a su hermano de armas.

Tranquilizándome un poco le había pedido a Lyon que le explicara lo que pasó y se había dado cuenta que lo que quería era protegerla de cualquiera que le quisiera hacer daño. ¡Malditos athiktos si le ponían una garra encima!

Y cuando entró a la oficina con tanta fuerza a pesar de tener un tobillo lastimado, fue ahí cuando ví la oportunidad de estar cerca de ella, y la única forma que se me ocurrió fue... molestarla, solo para ver la pasión en sus ojos. La forma en que se defendió, hizo que la respetase y mucho mas por no mostrar miedo.

Estando tan cerca de ella pude oler su perfume, su olor tanto de su cabello como de su cuerpo se me quedó impregnado en lo más profundo de la memoria... qué bien olía...y sus manos en mi pecho me habían dado una sensación, que calentó todo mi cuerpo.

Ese contacto me había hecho recuperar la cordura, y al hacerlo no pude hacer nada más que retirarme, y regresar al escritorio, dar sus ordenes, disculparme y salir de la esa oficina lo más rápido que podía.

Y ahora ella estaba con Lyon, cuando debería ser yo quien le mostrara las instalaciones y ser yo quien le mostrara su habitación... ¡Maldición se iba a volver loco! Como rayos iba a soportar esto por tiempo indefinido.

Eva me va a volver loco...Eva... hasta su nombre venía de la figura femenina que había tentado a Adán en el paraíso... y ahora esta Eva iba a tentar a dos amigos, a dos hermanos, y talvez hasta destruir una amistad de siglos.

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