martes, 28 de junio de 2011

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 6



CAPITULO 6


(Eva)

No sabía a dónde me llevaba, pero tratándose de Lyon no tenía miedo, ya en el segundo piso me encaminó por un largo pasillo que tenía varias puertas, de lo poco que había visto en el camino para acá pude apreciar lo hermosamente decorado que estaba la mansión, había bellos cuadros colgados, algunas mesas apegadas a las paredes con floreros llenos de hermosas flores, y la elegancia del lugar no tenía comparación.

Llegamos a una puerta en el fondo del pasillo y nos detuvimos ahí, antes de que Lyon girara la perilla, la puerta ya estaba siendo abierta mostrando a Lorenz en el interior de la habitación.

-Mi señor, las habitaciones ya están listas, la otra está al otro lado del pasillo, ¿necesita algo mas? – dijo Lorenz mientras nos dejaba entrar y el se quedaba en la puerta para poder retirarse.

- No Lorenz, gracias – Lyon empezó a ver la habitación – ¿Es de tu agrado? – dijo volviéndose, mientras yo estaba aún en la puerta.

La habitación era realmente un sueño, era realmente espaciosa, sus paredes eran color marfil, en la del fondo, en el centro, estaba una cama enorme suficiente para 3 personas o más, con sabanas de seda negra, un cobertor rojo y las almohadas del mismo color que las sabanas.

A cada lado de la cama estaba una mesita de noche con una lámpara cada una y en la de la derecha estaba un reloj y un teléfono, en la pared de la izquierda estaba un armario hermoso y suficientemente grande como para ocupar todo el espacio que había hasta la puerta de la habitación.

Entre el armario y la cama estaba una puerta que supuse era el baño, la pared de la izquierda era una sola ventana que estaba desde el techo hasta el piso y llegaba hasta la mitad de la pared que era el largo de la cama.

Frente a la cama, pasando la ventana estaba un mueble blanco largo de un material parecido a la gamuza, pero mucho más suave, los pequeños almohadones eran negros e igual de suaves, frente a este estaba una mesita de café con varios libros y un control remoto para la TV plasma que estaba colgando de la pared.

-Es realmente hermoso – no tenia mas palabras para describir todo lo que veía.

-Me alegro que te guste

Haciendo una pausa de inspeccionar la habitación me di la vuelta y lo observé, era perfecto tenerlo ahí, cerca de la cama, él estaba tocando el cobertor rojo que estaba sobre ella, y por un momento lo imaginé yaciendo ahí, en esa cama, despertando juntos... ¿cómo sería verlo dormido a mi lado?

-Bueno...me retiro – dijo sacándome de mis pensamientos – voy a subir a tu amiga a la habitación hasta que la pueda llevar de regreso a su vida.


Diciendo eso Lyon salió de la habitación, como si le faltara tiempo para salir de allí. Cerrando la puerta de la habitación, fui directo a la cama, y como lo suponía era realmente fabulosa, cerrando los ojos la oscuridad terminó por envolverme.

*************************

(Marcus) 

Después del largo rato de permanecer en la habitación, no podía soportar más, tenía que salir, respirar aire fresco, y distraerme con algún tipo de trabajo del Scholeio...oh bueno ese era el plan.

Pero apenas salí de la habitación, mis pies tomaron el mando y se dirigían a donde no debería ir... a la habitación de Eva.

A pesar de que no debería hacerlo, necesitaba verla, necesitaba disculparme por lo bastardo que me había portado con ella y necesitaba tan profundamente quitar la imagen que le había formado a ella; así que como una mera curiosidad fuí por las habitaciones y encontré a Lorenz.

-Sir Marcus, ¿le puedo ayudar en algo? – el viejo Lorenz... siempre dispuesto a servir a los que vivíamos en la mansión, no tenía ni idea de lo que sería este lugar sin él...bueno si lo tenía... sería un tremendo campo de batalla, en donde las trincheras estarían hechas con ropas sucias y demás porquerías.

-Lorenz, ¿ya has instalado a las huéspedes? – dije mientras trataba de poner un aire desinteresado.

-Oh, si mi señor, se han instalado en las habitaciones del fondo – con una mano Lorenz indicó el pasillo. Regresando su mirada hacia mí continuó: - el señor Lyon acaba de instalar a cada una de las muchachas en sus habitaciones.

-Lyon- el nombre salió como un gruñido. Sin poder detenerme agradecí a Lorenz y emprendí el camino hacia las habitaciones que me había indicado.

¡Otra vez Lyon!... tenía ganas de pegar al bastardo....

Pero qué rayos le pasaba,... no podía hacer algo así, el era su Frater, su hermano de armas y su lealtad estaba con él.

Sin saber lo que hacía me detuve en la última puerta, algo dentro de mí decía que esta era la correcta... la puerta de Eva... Sin querer esperar más toqué a la puerta...

Nada...

Lo intenté nuevamente, obteniendo el mismo resultado... ¿y si le había pasado algo?, ¿si tenía alguna contusión por los golpes que recibió en la calle... y se había desmayado?...

Que se agarraran de donde sea esos malditos athiktos, porque les haría pagar con sangre

Sin querer esperar más, abrí la puerta de la habitación, por suerte estaba sin seguro o la habría terminado derribando, cuando entré a la habitación, escaneé todo lo que había alrededor para poder encontrarla, la cama estaba vacía, el sofá, hasta que un ligero sonido de la ducha indicó donde exactamente estaba y porque no había respondido a la puerta.

Tomando un respiro, me senté en el sofá, y prendí el televisor... ya que estaba dentro, no había motivos para salir.

Después de varios minutos, el sonido de la ducha desapareció, me paré rápidamente mientras la puerta se abría.

-¡Dios santo!.... ¿qué rayos hace aquí? – Eva dió un salto, y las palabras salieron casi como un grito.

Ella estaba hermosa, tal y como la había visto en la oficina, pero ahora mucho más, media aproximadamente 1.60m que en comparación con mi 1.90m ella parecía una adolescente, casi una niña, su cabello largo castaño estaba suelto y mojado, sus ojos cafés claros demostraban inteligencia, audacia y dulzura, no llevaba nada encima excepto por la toalla que rodeaba su cuerpo y que apenas le cubría los muslos, su rostro estaba sonrojado y dudaba que fuera solo por la ducha.

-He dicho... ¿qué rayos haces aquí?- dijo, sacándome de mis pensamientos y concentrándome de nuevo.

-Necesitaba hablar contigo – dije mientras daba media vuelta y no invadir su privacidad,... aunque ya era tarde para eso ¿verdad?

-¿No podías esperar o por lo menos tocar la puerta?... ¿no te han enseñado modales?

- ¿Por qué crees que me he puesto de espaldas? Además... no respondías a la puerta y pensé...pensé que te habría pasado algo

Al no escuchar alguna replica, me dí la vuelta, ella aun estaba ahí con la mirada fija en mí, no sabía lo que pensaba... Dios como hubiera querido poder entrar en sus pensamientos... Lo había arruinado todo, de nuevo.

Su mirada se suavizó y una pequeña sonrisa apareció en su rostro, tomando asiento en la cama, cogió el cobertor rojo y se cobijó sus piernas.

-Pues bien, ya que estas aquí y que de todas formas ya viste lo suficiente como para que sea una estupidez decirte que vuelvas luego cuando me ponga algo de ropa... comienza ¿Qué querías decir?


Tomando una profunda respiración, y tratando de no distraerme por su cabello mojado y la parte superior aun a la vista solo con una toalla, rodee el sofá para colocarme en la columna cerca de la ventana.

******************************


(Eva) 

¡Dios! Ese hombre la iba a matar de un infarto, pero ya que no había más que hacer, y ya que Marcus le había terminado viendo solo en toalla, no hacía falta ser tan recatada y pedirle...no, exigirle que se vaya...y menos con esa carita de perro arrepentido y la preocupación que había mostrado por qué no abrió la puerta.

-Primero quería empezar por disculparme por mi...actitud hace una horas... no está en mi comportarme así, pero el stress y lo grave de la situación... no se... sacaron una parte que no quería que conocieras

Su rostro decía más que sus palabras, y eso le encantó, ella era de las mujeres que podían valorar a las personas, saber si estaban mintiendo, y su radar decía que era realmente honesto.

-Entiendo... no tienes de que preocuparte, te creo y te disculpo, no tenias que venir aquí, yo soy la causante de tu explosión y de que quisieras desgarrarme el cuello, así que soy yo quien también debe una disculpa.

Marcus se acercó un poco mas y terminó al pie de la cama a pocos centímetro de donde estaba sentada, pero no me molestaba su cercanía...al principio lo estaba odiando, pero al ver el profundo arrepentimiento que había en sus ojos dorados, no podía resistirme a perdonarlo.

-Mejor dejémonos de tantas disculpas, y digamos que estamos a mano ¿te parece? – dijo estirando su mano.

Tomándola, nos dimos un ligero apretón, su mano era grande y callosa, realmente masculina, y la fuerza que mostraba era realmente sorprendente, aunque no me hacía daño, hasta podría decir que estaba sujetando mi mano como si fuera de porcelana. – Me parece

Una sonrisa apareció en su rostro y era realmente hermosa y seductora – Entonces, ¿qué te parece si damos un recorrido por las instalaciones para que te familiarices?- dijo Marcus soltando mi mano

-Claro, pero que te parece si primero me visto y nos vemos luego – dije sonriendo y mostrando con las manos mi estado.

-Oh... si... lo siento... tomate tu tiempo, yo... te esperaré... no aquí por supuesto... abajo... te espero abajo en... la oficina – parecía un niño diciendo toda esa frase con tantas pausas, lo único que podía hacer fue sonreír y asentir, me divertía mucho, parecía nervioso. – En una hora ¿Está bien?...o necesitas mas ti...

- Esta bien, en una hora en tu oficina – dije cortándolo, definitivamente estaba nervioso... ¿estás loca?, porque va estar nervioso, ¿por ti?... ¡reacciona mujer! Un hombre como él nunca se fijaría en ti.

- Ok, en una hora – diciendo eso, se dirigió hacia la salida, dejándome sola con mis pensamientos.
Era verdad, ningún hombre como él se iba a fijar en alguien como yo, con su aproximadamente 1.90m, con un cuerpo escultural, no tan grande pero imponente, su cabello color castaño casi como del color del chocolate y esos ojos miel casi dorados, él era un sueño y los sueños no suelen hacerse realidad, aunque... quién sabe, con Lyon me besé... talvez este sea el lugar donde los sueños si se puedan hacer realidad.

Pero eso no era lo importante, ahora que iba a pasar un tiempo con Marcus, talvez pueda resolver tantos enigmas sobre este lugar y la especie que la había acogido bajo su protección.    

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