lunes, 22 de agosto de 2011

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 8


CAPITULO 8 


(Eva)

De regreso a mi habitación, la cabeza me daba vueltas, había pasado más de dos horas con Marcus y todo lo que me había contado parecía tan irreal.

Nos habíamos encontrado en su oficina y desde ahí había comenzado el recorrido. El edificio principal, como me había explicado, era el lugar donde vivían todos los “Warriors” como ellos se llamaban, y también era el lugar donde yo viviría por este tiempo.

Marcus me había mostrado todo el lugar, aún no podía creer la maravilla de edificio que era, tenía un toque rustico, mezclado con arquitectura gótica, llena de detalles en las paredes que parecía hecho por un verdadero artista.


-Este edificio fue construido a principios del siglo XIX, antes estábamos instalados en lo que hoy es el edificio municipal, pero con la expansión de la población, el edificio quedo en el centro de la ciudad, así que tuvimos que mudarnos a este lugar. Un poco alejado de la civilización...pero es algo necesario, los humanos se destacan por su curiosidad por eso era un peligro quedarnos ahí.

Continuamos el recorrido por todo el edificio, mostrándome los lugares en donde se reunían para hablar sobre “trabajo”, el gimnasio del edificio, la cocina (donde podía pedir cualquier cosa), la sala de juegos, en fin todos los lugares.

Luego salimos por la puerta trasera y lo que vi me maravillo mucho mas, lo primero que se veía era un jardín enorme, un poco más lejos se veía tres edificios, casi idénticos al edificio principal.

-Esos edificios son donde se instalan los guerreros jóvenes, los que están en entrenamiento; el edificio del medio es donde reciben clase.

Comenzamos caminando por un camino de piedra que conectaba el edificio principal con los demás. Las preguntas daban vueltas por mi cabeza, pero eran tantas que no sabía por dónde empezar. Decidí comenzar por la más segura.

-¿Quiénes son ustedes?- Marcus continuó caminando, pensativo como analizando lo que me diría.

-Digamos que somos diferentes.

-Eso ya lo sé, no son humanos ¿verdad?

-No, nosotros somos una especie diferente...nos llamamos Apókryfos

-¿Apókryfos? – había escuchado ese término pero no recordaba donde.

- Talvez lo has escuchado, algunas personas utilizan este término para identificar escritos ocultos de la biblia o de otros autores, pero la verdad es que nosotros creamos este término para nuestra especie. – disminuimos el paso - Significa “oculto”, varios escritos perdidos, aunque algunos no tanto, escriben sobre nosotros, pero en ninguno se explica claramente, así que lo atribuyeron a un término utilizado en la época y no al nombre de una especie diferente.

De ahí porque lo había escuchado, al trabajar en una librería a veces uno aprende otros términos, varios libros del lugar contenían textos apócrifos, pero nunca me hubiera imaginado que esa palabra representaba a una especie diferente a la humana.

-Así que... Apókryfos... y ¿qué son? ¿Cómo fueron creados?

-¿Que tal estás en religión?

-Mmmm... No muy bien... la verdad bastante mal, se lo básico...creo

- ¿Has escuchado sobre los ángeles caídos? – Asentí – ok, cuando un ángel cayó, se creó lo que tú conoces como Infierno, pero este lugar está dividido, encontramos el Infierno propiamente dicho que es donde todas las almas malas cumplen su condena, y Kolasi que es el lugar donde viven todas las criaturas malignas como demonios, sucubus, incubus, cerberus, athiktos, y desde donde se crearon otras más que viven en la tierra como vampiros, duendes, hadas, brujas. Los primeros tienen como objetivo tanto corromper como destruir y los segundos... algunos hacen daño y tratan de conseguir almas, otros viven mezclados entre los humanos y viven una vida lo más normal posible.

-Entiendo, ¿pero que tiene que ver con como ustedes fueron creados?

-Tranquila, a eso voy... hubo una época, por la edad media, en donde comenzó una guerra entre el cielo y el infierno, ya habían estado en guerra desde que Lucifer se reveló, pero en esta época la guerra explotó en la tierra, salieron de Kolasi todos los malignos y fue literalmente “el infierno en la tierra”.

-Por eso hay leyendas en esa época, leyendas y mitos con dragones, hadas, demonios en los bosques y eso.

-Exacto, esos “dragones” eran demonios, los más peligrosos que te puedas encontrar... en fin, cuando explotó la guerra, el jefe mayor, ya sabes quién es... decidió que no quería ver sufrir a su creación

-Los humanos.

-Si... primero envió ángeles, pero ellos tenían su tiempo limitado en la tierra, por lo que no podían quedarse. Entonces no era una gran forma de derrotarlos hasta mantener el equilibrio, al ver que no podía hacer nada, un ángel que fue uno de los primeros en ser enviado para luchar le pidió al gran Padre que le dejara caer para poder estar en la tierra por más tiempo y así derrotarlos. Él aceptó y el ángel junto con otros mas, en total 12, cayeron voluntariamente; al caer los ángeles se transformaron en 6 hombres y 6 mujeres, el Padre les otorgó dones para poder enfrentar a los demonios y también longevidad, pero al caer también obtuvieron características de los demonios como colmillos y el tener que beber sangre.

-Por eso se les confunde como vampiros

-Si

-Y... ¿Su alimentación solo es beber sangre? – las palabras se soltaron sin mucho esfuerzo, era algo que necesitaba saber.

-No, nuestra alimentación es igual que la humana, podemos comer de todo, la sangre nos da longevidad y permite mantener y reforzar las habilidades que tengamos.

-¿Y el sol?

-¿Qué con él?

-¿No les hace daño, o algo así? – una sonrisa se le dibujo en su cara.

-Realmente eres curiosa ¿No?- continuó sonriendo - No somos demonios...bueno en parte lo somos, pero no nos hace daño como lo hace a los demonios; a ellos la luz del sol los destruye, a nosotros nos vuelve un poco mas humanos, somos más vulnerables pero no nos hace daño, pero de todas formas eso no es importante ya que no salimos cuando hay sol, trabajamos en horario nocturno y nuestro entrenamiento nos hace fuertes.

Ahora entendía por qué Lyon me había dicho que se los confunde como vampiros pero no lo eran, ellos eran ángeles caídos por voluntad propia, enviados para proteger a la humanidad.

-Entonces todos fueron ángeles en algún momento.

-No, solo los Antiguos, los 12 ángeles que le pidieron al Padre caer, solo ellos fueron ángeles en un momento, los demás somos su descendencia... los 12 ángeles, ahora 6 hombres y 6 mujeres se emparejaron, se casaron y tuvieron hijos, esos hijos tuvieron más hijos y así nos fuimos multiplicando, así como el Padre le dio a la humanidad el regalo de la reproducción también lo hizo con los de nuestra especie.

Me quedé en silencio, todo lo que explicaba era realmente... fácil de entender, pero aun tenia más dudas sobre ellos.

-¿y donde están los antiguos?

-Ellos están vivos, si a eso te refieres, no sabemos dónde exactamente viven, están dispersos por el mundo, solo una pareja de ellos está cerca, viven con nosotros porque algunos son sus hijos, en algún momento los conocerás, tenerte aquí no será un secreto para nadie y menos para ellos.

Llegamos al edificio donde los jóvenes recibían clase y entramos, el edificio era similar al principal, misma arquitectura, misma belleza.

Continuamos caminando por los pasillos, algunas puertas estaban abiertas y se podía ver a muchachos en pupitres y con cuadernos, si no supiera donde estoy diría que es un colegio normal.

-¿Y que es lo que les enseñan?- dije mientras caminábamos y un grupo de estudiantes pasaban saludando a Marcus.

-Bueno, lo básico, materias como en un colegio normal, historia, ciencias, tecnología, todo lo que tengan que saber para desenvolverse en el mundo.

-¿Solo eso? – mi mirada debió decirle que no le creía, sonrió.

-Bueno... también se les enseña nuestra historia, sobre los demonios y como matarlos, tienen clase teórica y practica de defensa y ataque, se les enseña sobre armas, sobre la tecnología que utilizamos, y al final tienen su primer patrullaje. Los que son aptos se convierten en Warriors y se les asigna un puesto en cualquier lugar del mundo, si se quedan aquí pasan a formar parte del Kyklos que es donde todos los Warrior de la casa pertenecemos y que somos guiados por los dos ángeles que viven con nosotros. Pero ellos nos dejan tomar las decisiones, interfieren solo si la situación lo amerita, es decir cuando se nos sale de las manos y el mundo está en peligro; pero no te preocupes hace mucho tiempo que no pasa eso.

Continuamos caminando por el edificio de clase, desde las ventanas de los pasillos se podía ver los patios del edificio, algunos chicos y chicas estaban formados, otros estaban haciendo deporte, luchando o entrenando con algún arma, según parecía les gustaba las dagas.

-¿Todos los jóvenes deben entrenar para ser Warriors?

-No, cuando cumplen 20 años, se les hace elegir uno de dos caminos: vivir una vida normal, tener descendencia, trabajar y mezclarse con los humanos, rigiéndose tanto por sus leyes como por las nuestras; o pueden decidir seguir el entrenamiento para ser un Warrior, vivir en el Scholeio para prepararse y pasar varias pruebas, si son aptos pasaran a formar parte del Kyklos, sino tendrán que integrarse a la sociedad.

Al terminar, todo me parecía irreal, su origen, el hecho de que sean descendientes de ángeles, era algo mas allá de la imaginación y estaba cansada, tanto que no pude retener un bostezo.

-Creo que ya es suficiente, te enteraras de todo conforme pases tus días aquí- su voz era cálida, todo rastro de aquel gruñón que conocí horas antes había desaparecido.

Asentí, la verdad no tenía ni idea de la hora que era, pero pronto amanecería.

-Vamos, te llevo de regreso y podrás descansar – colocó su mano en mi espalda y me guió a la salida del edificio, era un gesto cálido, me gustó estar así con él.

El camino de regreso fue más rápido y lo hicimos en silencio pero era cómodo, ninguno de los dos quería romper la atmosfera de paz que se había creado.

Al llegar al edificio principal, esa paz se desmoronó, había muchas personas corriendo y buscando algo, todos gritando órdenes y moviéndose alrededor.

-¡¿Qué está pasando aquí?! – gritó Marcus al ver todo el caos. Todos pararon y pusieron atención.

Lyon, a quien vi tratando de poner orden, se acercó hacia nosotros. Su mirada fija en mí como si quisiera saber qué rayos estaba haciendo con Marcus, sus ojos me decían que no le gustaba nuestra cercanía.

-Frater- Lyon volvió su atención a Marcus- Tenemos una pequeña complicación, vamos a hablar a tu oficina.

Lyon y Marcus volvieron sus miradas hacia mí.

-Está bien, comprendo la indirecta, estaré en mi habitación – diciendo eso me fui hacia las escaleras y me dirigí a mi habitación. No sin antes ver como todos volvían a lo que estaban haciendo y Marcus y Lyon se dirigían a la oficina.

Ahora en mi habitación, la curiosidad me mataba, pero también estaba lo suficientemente cansada como para hacer algo, ya no le daría vueltas a este asunto, todo estaba claro... eso creo... recapitulando, pues estoy en una mansión que es como una escuela, viviendo con guerreros que se supone son hijos de ángeles que cayeron voluntariamente para pelear una guerra con el infierno y mantener el equilibrio para que el mundo siga existiendo... uyy si, realmente muy fácil de entender.

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