jueves, 25 de agosto de 2011

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 9


CAPITULO 9

(LYON)
La sangre me hervía, no solo por lo que estaba sucediendo afuera de la oficina, sino también por lo que había visto... ¡Marcus y Eva habían entrado juntos!
La mano de él había estado en su espalda casi en su cintura y el ambiente que les rodeaba había sido tranquilo, confortante, tanto que parecía que los dos estuvieran muy bien acoplados, se movían como uno solo.

Los había visto por la ventana en el momento que estaban regresando, según lo que sabía habían estado en un “tour” por las instalaciones, pero la forma en cómo caminaban y la comodidad que podía ver que sentían, era como un puñetero golpe directo al estómago.


-¿Ahora me dirás que demonios está pasando afuera? – las palabras de Marcus salieron como un gruñido. Estaba enojado, pero que lo condenaran si yo no estaba peor.

Caminando hacia el escritorio, cada uno se colocó en sus lugares habituales, Marcus al otro lado de su escritorio y yo en los asientos de enfrente. Respiré para controlar la ira que me carcomía por dentro y que salga una voz lo más neutral posible.

-Acabo de llegar de mi patrulla a casa de la amiga de Eva, Alison- respiré nuevamente – la casa era un caos, vampiros y athiktos la pusieron patas arriba.

-¿Y eso que tiene que ver con el caos en la mansión?- su voz aun era molesta, pero él también se estaba controlando.

-Apareció un demonio llamado Maimón en casa de Alison, esos vampiros y athiktos habían sido enviados a esa casa a buscar algo... mejor dicho a alguien.

Ahora si podía ver que prestaba atención, se puso recto en su silla y me miró fijamente, una confusión y muchas preguntas pasaban por su rostro. Pero una luz de conocimiento se colocó en su mirada, no solo conocimiento, también... ¿miedo?

-¿A quién?... a... ¿Eva?- su voz llena de furia y de ese miedo me hizo estremecer, pero por las mismas razones que él. Yo también, por un minuto pensé que la estaban buscando a ella, y había sentido lo mismo que él, furia y miedo.

-No- al escuchar esa simple palabra se relajó – estaban buscando a un guardián.

-¿Un guardián?... ¿me estás diciendo que lo que ellos buscaban era un ángel guardián? – Asentí- pero es imposible lo hubiéramos sabido... a menos que...

Los dos nos miramos mutuamente, el conocimiento era simple, al igual que podíamos detectar a los demonios cuando entraban, también podíamos detectar cuando un ángel de cualquier tipo bajaba. Pero había una sola forma de que un ángel sea indetectable.

-Exactamente, a menos que haya sido enviado a una misión especial y el mismo Padre lo haya creado aquí en la Tierra.

Los ángeles, especialmente los del tipo guardián, se creaban a partir de la esencia de un ser humano muerto, a veces ellos eran como fantasmas sin forma corpórea, pero cuando se requería el Padre les otorgaba un cuerpo, a veces creado por él mismo o un cuerpo prestado. En esta ocasión apostaba que el Padre había creado el cuerpo.

-Pero si fue así, no es un guardián experimentado, es un novato, ni siquiera debe saber lo que tiene o puede hacer.

-Eso es exactamente lo que me preocupa, según ese Maimón, ese guardián está protegiendo algo valioso... y dijo que era ella.

-¿Ella?... ¿una mujer? – por la expresión de su rostro se podía decir que estaba atando los mismos cabos que yo había atado horas antes. – Alison

-Sí, Alison

-Entonces que esperamos, tenemos que interrogarla – se paró de su silla y comenzó a dirigirse a la puerta.

- Ha desaparecido – se paró, parecía una estatua, eso era lo que tenía como locos a todos en la mansión. – Cuando regresé junto con Nickolai, fuimos donde los gemelos para localizar a Adriel y ahí fue cuando comencé a conectar todo lo que había pasado, cuando se lo dije a Nickolai no nos detuvimos y fuimos a su habitación pero cuando entramos, ella ya no estaba. Comenzamos a buscarla por todo el edificio y los alrededores pero aún no la hallamos, es como si se hubiera esfumado.

Marcus regresó hacia el escritorio, colocó los codos en el escritorio y bajó su cabeza a sus manos, estaba mostrando el cansancio que en estas últimas horas todos mostrábamos, había algo que se cocinaba en Kolasi y todo apuntaba a que Alison estaba involucrada en esto y Eva aún era la pieza que no podíamos encajar.

-¿Qué rayos está pasando? – susurró, con clara frustración en su voz, mezclada con cansancio.

-No lo sé, pero es algo grande – mi voz estaba igual, cansancio y frustración, el hecho de sentir que algo se acercaba y no saber lo que era.

En un movimiento brusco, Marcus levantó la cabeza, haciéndome retroceder en mi asiento.

-Dijiste que fuiste donde los gemelos para localizar a Adriel

-Si así fue, no está en la mansión así que fuimos donde Freya y Gillian para tratar de localizarlo.

-¿Por qué? ¿Que tiene que ver Adriel con lo que paso en casa de Alison?

-Ese demonio, Maimón, lo conocía... Mientras estuve ahí me dijo que él nos había estado poniendo realmente fácil las cosas en esta guerra pero que eso iba a cambiar y que mandara saludos a Adriel, así que vine aquí para que Adriel nos dijera quien es ese tal Maimón.

-Entonces no todo está perdido Frater – esperanza y anticipación se mostraron tanto en su rostro como en su voz.
Una sonrisa se comenzó a formar en su rostro y en el mío también, habíamos perdido a un ángel guardián pero teníamos otra fuente de información por dónde empezar, Adriel.
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(EVA) 

La cama empezó a moverse... ¿temblor?...no... Simplemente estaba soñando... soñando... ¿con que estaba soñando?... a si... con Lyon... su abrazo, su mirada, sus labios, su beso... el beso... con Marcus... Marcus... temblor...

-Eva- una voz me llamaba y no solo me llamaba, me estaba sacudiendo y moviendo la cama para que me despertara.

Abrí los ojos, tratando de enfocarlos en quien me había despertado.

-¿Alison?- su rostro estaba preocupado, parecía estar al borde de las lágrimas. Me moví para sentarme en la cama, no la había visto desde el incidente. – Que bueno que estas bien, pensé que no ibas a despertar, te sientes...

-Tenemos que irnos- me interrumpió, su voz llena de autoridad a pesar de que parecía a punto de llorar.

-¿Qué?... no... no podemos irnos...

-¡Tenemos que irnos! – no gritó, pero su voz fue lo suficientemente fuerte para hacerme retroceder, algo le pasaba.

-Alison, aun no amanece, es mejor esperar y no podemos irnos sin más, no sabemos dónde estamos – no sabía que otra cosa decirle, no le podía decir lo que realmente estaba pasando y quienes eran las personas que vivían aquí.

-Levántate, nos iremos- sin hacer caso a lo que le decía, me agarró del brazo y me puso de pie. No había necesidad de vestirse ya que me había quedado dormida con la ropa puesta incluido zapatos.

Comenzó a arrastrarme hacia la puerta, cuando estaba a punto de abrirla retrocedió. Un golpe sonó en la puerta. En el momento que iba a responder colocó la otra mano en mi boca y la tapó.

-Shhh, no digas nada. Tenemos que irnos - susurró

Moví me cabeza para quitar su mano de mi boca.

-¿Estás loca? Pensarán que me ha pasado algo y derribaran la puerta, ¿cómo crees que vamos a salir de aquí? ¿Saltando por la ventana?, además ¡No quiero irme! – solté mi brazo de su agarre y me alejé de ella. Otro golpe sonó.

-Como quieras, pero regresaré por ti- al momento que dijo eso otro golpe ahora más fuerte que los anteriores sonó, al regresar mi atención a Alison ella ya no estaba.

-¿Alison?- mi mirada viajaba por los alrededores pero no había nadie.

-¿Eva?... Eva ¿eres tú?- era Lyon, con un suspiro me dirigí a la puerta, la abrí y allí estaba él, su rostro lleno de preocupación, pero tan lindo como lo recordaba y soñaba... estaba loca pero este hombre, ángel, demonio o lo que sea, me gustaba y hacía mi corazón acelerarse. Haciéndome a un lado lo dejé pasar.

-Pensé que te pasó algo – dijo regresando a verme, una sonrisa comenzó a formarse en mi rostro y en el de él también, se veía tan bien cuando sonreía.

-No, estoy bien...solo...- lo que había pasado con Alison, me había dejado trastornado.

-¿Solo?... ¿qué pasó? - su sonrisa dio paso a la preocupación

- Alison... estuvo aquí pero.... desapareció.

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