sábado, 12 de noviembre de 2011

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 10



CAPITULO 10
(EVA)
-¡¿Qué?! – la sorpresa y la incredulidad en mi voz no la podía ocultar, era sorprendente lo que me estaba contando.
- Lo que escuchaste, pensamos y ahora estoy seguro, que Alison es un ángel guardián
-Wow... no sé qué decir.
-Pues me puedes contar lo que sepas de ella- Lyon me quedó mirando, esperando que yo le contara algo que ni siquiera yo sabía.
-No sé, yo casi la conocía... trabajaba conmigo en la librería, pero hasta ahí.
-¿Nunca te contó algo o le viste que estaba protegiendo algo?

-No, no éramos las mejores amigas, simplemente trabajábamos juntas, pero nunca fuimos realmente amigas, hasta parecía que me odiara- esa última parte no era mentira, nunca hablábamos a no ser que sea algo del trabajo, y cuando lo hacía era como si no le causara gracia el estar junto a mí.
Lyon se quedó en silencio, con una mirada que me decía que estaba analizando cada una de mis palabras.
-Mira, yo creo que estas equivocado- Lyon volvió a mirarme y en su mirada me decía que estaba loca – No me mires así... es verdad, ella no puede ser un ángel, ella estaba histérica y llena de miedo cuando esos athiktos nos estaban persiguiendo... ¿no crees que ella hubiera hecho algo para mantenernos seguras?
-No si lo que se sospecha de ella es verdad
-¿Qué sospechan?
-Que ella es una novata y todavía no sabe cómo utilizar sus dones en su totalidad.
Nos quedamos en silencio, cada uno pensando que es lo que se traía Alison.
-Bueno – Lyon rompió el silencio- mejor te dejo para que descanses, es tarde y hay mucho que hacer en la noche –comenzó a ponerse de pie.
- Espera- él se detuvo – dices que es tarde, ¿Qué hora es?
-Son las 7 de la mañana – dijo mirando el reloj.
¡¿Las 7?! Había dormido 2 horas, y era de día... pero claro, ellos trabajaban en horario nocturno.
-Bueno nos vemos en la noche – se despidió con una sonrisa, no sin antes darme un beso en la frente, esto me hizo sonreír.
- Chao
(LYON)
La noche estaba bastante clara, había luna llena y ésta cubría con su luz todo el campus, era difícil no pensar en Eva, hasta esto me hacia recordarla. Lo que pasó en la mañana me tenía con mucho miedo, Alison se la iba a llevar... pero... ¿Por qué?
-Lyon, aun no podemos encontrar a Adriel – la voz de Gillian me sacó de mis pensamientos, me di la vuelta.
Él estaba sentado frente a su portátil, era igual que su hermana solo que en versión masculina, tiene sus mismos ojos color azul, cabello rubio hasta la barbilla, y la misma mirada inteligente de ella, con su 1.85 de estatura, es alguien bastante fuerte y un rastreador excepcional al igual que su hermana, póngalos a los dos frente a un computador y podían encontrar cualquier cosa en unos segundos...Excepto a Adriel.
-¿Y has podido encontrar a Aerith? – ella es la esposa de Adriel, su verdadero nombre es Anael. Cuando aun no caía se dice que ella era Príncipe de los Arcángeles y regente del Segundo cielo desde donde recibía las plegarias que llegaban del Primer cielo. Ahora ella es la esposa de Adriel y madre de Nickolai y 7 guerreros más.
-Tampoco la podemos localizar, de seguro o están juntos o cada uno por su lado para no terminar matándose. – eso era real, mientras los demás Antiguos se habían emparejado por amor, ellos dos lo había hecho por deber, no dudábamos que se querían, pero ninguno de los dos estaban felices de estar juntos y muchas veces sus peleas eran realmente fuertes.
-Búscalos y me avisas, me voy con Eva a su casa, talvez encuentre algo interesante – con eso me dirigí a la puerta.
Hace poco Eva me había pedido ir con ella a su casa para recoger algunas cosas y llamar a casa de sus padres para que no se preocuparan de que no iba estar en su apartamento.
Al llegar a la entrada, ahí estaba ella, mirando unos cuadros que habíamos comprado siglos atrás.
-¿Estas lista?- se dio la vuelta y me regaló una sonrisa... Dios, esa sonrisa me dejaba sin respiración.
-Lista.
*************
Al estar en el auto, ninguno de los dos dijo algo, pero era un silencio cómodo.
-Tenemos actividad en el area 33, debes estar alerta – la voz de Gillian sonó por el intercomunicador.
-Entendido, tendremos cuidado – la comunicación se cortó y continuamos por el camino, para llegar a casa de Eva debíamos atravesar el área 33 por lo me puse en máxima alerta.
Al llegar al área 32 todo estaba tranquilo, pero aún asi disminui la velocidad, al final de la calle varios sonidos se escuchaban a lo lejos, al girar frené de golpe, Eva y yo nos tambaleamos hacia delante y al recuperarnos vimos lo que era, 12 athiktos cerrándonos el camino. – Sujétate
Al decir eso apreté el acelerador del auto y salimos disparados por la calle, muchos de los athiktos se colocaron en nuestro camino, pero no paré, si lo hacia iba a ser nuestra perdición.
Aceleré lo mas que podía y los dejamos atrás, continuamos al área 34 donde era la casa de Eva.
Bajamos del auto y nos dirigimos al edificio, las luces de los demás apartamentos estaban prendidos. Entramos al apartemento que estaba en el segundo piso, me quedé en la sala mientras ella iba a su habitación.
-       Tienes una bonita casa – dije al momento que ella salía de la habitación con una maleta. Tomé la maleta de su mano para poder ayudarla.
-       Gracias, lastima que no volveré por un tiempo
-       No será por mucho, vas a ver que resolveremos este misterio
-       Eso espero – Eva se dirigió al teléfono que estaba en una mesita alado del sofá mas pequeño.
-       Alo?, ¿mamá?... si soy yo… estoy bien…ya lo se…si…lo siento, debi haber llamado antes...si mamá, lo siento…mamá, no estaré algún tiempo en mi apartamento… ¿Por qué?... mmm… es que lo están fumigando…si, de verdad…hay termitas en el edificio…ajá… me voy a quedar en la casa de un amigo…no mamá, no es mi novio, es un amigo - al decir eso una sonrisa se formó en su rostro - …estaré bien… no quiero dar molestias en tu casa, además esta muy lejos…tranquila estaré bien…sip, me voy a cuidar… ok, me tengo que ir, te cuidas, te quiero mucho… chau. – al terminar la llamada me regresó a ver – Listo, solo falta mi trabajo
-       Mientes bastante bien – dije sonriéndole
-       Soy buena por teléfono - dijo devolviéndome la sonrisa- pero soy malísima en persona
-       Eso es algo bueno – nos sonreímos por un momento mas, manteniendo la mirada en la suya.
-       Ok, creo que podemos irnos – dijo mientras desviaba la mirada, por un momento me pareció ver un ligero tono rosa en sus mejillas.
Al salir del edificio, todo estaba basteante silencioso, comenzamos a caminar hacia el auto, cuando una fuerza invisible nos empujó hacia la pared.
-       Estas bien? – pregunté cuando salí del aturdimiento del golpe.
-       Estoy bien – dijo mientras sacudia la cabeza y regresaba a verme, el golpe había sido bastante fuerte.
A lo lejos un fuerte gruñido sonó desde la calle, al levantar mi cabeza y enfocar mi visión en la oscuridad lo pude ver, estábamos en verdadero peligro.

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