martes, 6 de diciembre de 2011

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 12


CAPITULO 12

(Lyon)
-       Maldición Lyon, supe que estabas en problemas pero nunca creí que fueran tan grandes
-       Cállate NIckolai y acelera, talvez nos están persiguiendo – dije con una mueca de dolor, un vampiro me había mordido en el brazo desgarrando algo de piel. Iba a necesitar algunos puntos, suerte que las leyendas de que una mordida te convertía eran eso, leyendas.
Mire hacia Eva que estaba recostada en el asiento trasero, se había portado valientemente y tenía una puntería estupenda, pero también vi que se quejaba del dolor.
-       ¿Qué tan mal esta? – dije a Eva señalando el brazo que tenía herido
-       No tan mal – dijo ella, pero en su voz se podía escuchar que era doloroso.
-       Marcus está viniendo con más refuerzos, pero yo estaba por el sector así que llegué antes. Mi madre está con ellos –esto último salió como un gruñido de la boca del muchacho. Nunca estaba feliz con las visitas de sus padres.
Asentí y me recosté en el asiento conciente de todo lo que había pasado. Nunca, en toda mi existencia había visto un ataque de esa magnitud.
-       Parece que has enfurecido a alguien, nunca había visto un ataque así – dijo Nickolai haciendo eco de mis pensamientos.
-       Bueno, ya sabes como soy, todos me quieren – dije tratando de ser sarcástico, pero al momento de tratar de reír, un dolor punzante atravesó mi estomago. Un maldito athiktos me había cortado con sus garras.
-       Si, entiendo – dijo Nickolai hablando por el intercomunicador que tenía en su oreja – Marcus llegó al lugar, pero todos los demonios se habían desvanecido. Se están dirigiendo al Scholeio
Genial, esto seguía siendo un maldito rompecabezas. Me gire hacia la ventana y vi a la carretera para poder pensar. Nada de esto tenía sentido. Primero el casi secuestro de Eva, luego su amiga Alison que era un ángel guardián y ahora un ataque en el momento que fuimos a recoger cosas al apartamento de Eva. 
Eva… el único factor común era ella, pero esta vez la atacaron. ¿Qué es lo que querían de ella?
-       Hemos llegado – dijo Nickolai mientras entrabamos al estacionamiento del Scholeio – Hay médicos esperándolos
Estacionó el auto frente a la puerta principal, salí del auto para poder ayudar a Eva pero Nickolai se adelantó. La ayudó a mantenerse en pie, estaba bastante herida.
Entramos a la casa principal y varios médicos ya estaban corriendo hacia nosotros para atender nuestras heridas.
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A la mañana siguiente mis heridas habían curado, el ser hijos de ángeles caídos ayudaba bastante al proceso de recuperación, pero estaba preocupado por Eva que al ser humana no tenía la misma ventaja que los de nuestra especie.
Anoche ella se había portado como toda una heroína, rápida para reaccionar al peligro, con una puntería envidiable, si la entrenaba talvez podría adaptarse y protegerse mucho más. Pero sabía que al tener más habilidades y ya no necesitar nuestra protección, ella se iría de aquí para continuar con su vida. Eso me entristecía pero era algo necesario.
-       Frater – la voz me volvió a la realidad, pero cuando viera a Eva le propondría entrenarla.
Al girarme, vi a Marcus en la puerta de mi habitación. Su gran tamaño, aunque solo un poco más pequeño que yo, llenaba todo el marco y su presencia atemorizaba a cada uno de los guerreros que estaban en el Scholeio. Pero no a mí.
-       Pasa, ¿sabes cómo esta Eva? – le dije mientras le indicaba con una mano que tomara asiento.
-       Ella está bien, el doctor me dijo que le dio algunos sedantes así que debe estar dormida – En su voz se escuchaba el mismo alivio que yo sentía.
Nos quedamos en silencio, sabía que quería decirme algo pero no lo diría a menos que yo preguntara, pero al hacerlo talvez nuestra amistad estaría en peligro.
-       ¿Me necesitabas para algo? – pregunté para llenar el silencio
-       La quiero – dijo alzando la voz, su afirmación tan fuerte como lo es el carácter de mi amigo y compañero de armas.
Me quedé en silencio, giré hacia la ventana de la habitación desde donde se podía ver el camino que conectaba la casa principal y los tres edificios del Scholeio.
-       Yo también – dije manteniendo la mirada en la ventana pero al mismo tiempo viendo el reflejo de Marcus.
-       No renunciaré a ella
-       Yo tampoco – dije girándome para enfrentar a mi amigo. Nuestras miradas se mantuvieron fijas, con la firmeza de que ninguno de los dos iba a dar un paso atrás.
Nos miramos por unos segundos más, Marcus se giró y salió de la habitación. Pero las palabras no dichas quedaron bien claras, en lo que a Eva se tratara nosotros seriamos rivales.
(Marcus)
El salir de esa habitación había sido lo más difícil de toda mi vida. Lyon era y es mi mejor amigo, pero desde ahora las cosas iban a cambiar. Mi prioridad ahora iba a ser Eva, su protección y su felicidad.
Pero primero solucionaría su protección.
Aerith había dicho que encontraría a su esposo para informarle de los problemas que estaban surgiendo, en especial sobre Maimón. Así que lo único que se podía hacer era esperar.
Quería ver a Eva y estar seguro de que estuviera bien.
Me dirigí por el pasillo hacia su habitación. Al entrar, vi que estaba en su cama profundamente dormida. Se veía realmente hermosa, tan frágil e indefensa. Pero sabía por lo que Nickolai y Lyon habían informado, que ella era una guerrera.
Me senté en el sofá, anoche había sido lo más terrorífico que había pasado, me sentía impotente al saber que Eva estaba en peligro y yo no podía hacer nada. El miedo completo me había paralizado al escuchar la trasmisión de Lyon, habían estado rodeados, atrapados por vampiros, athiktos, y al escuchar que también hubieron cerberus la ira completa había llenado mi cerebro, ira contra mí por no haber podido ayudar. Y por mi incapacidad Eva había vivido una noche de terror saliendo herida.
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-       Marcus, frater despierta – una mano me movía despertándome de mi sueño. Según parecía me había quedado dormido en el sofá de la habitación de Eva. Dirigí mi mirada a la cama. Ella aun seguía dormida
Volviendo mi atención a quien me había despertado, vi que era Nickolai.
-       Frater, mis padres acaban de llegar – al escuchar esas palabras me levanté de golpe del sofá. Los padres de Nickolai eran las dos personas que nos ayudarían a saber lo que pasaba. Aerith y Adriel.
Sin decir nada salí de la habitación junto con Nickolai y nos dirigimos a la sala de comunicaciones. Al entrar  vi que Lyon ya estaba en la habitación junto con Gillian, Freya, Aerith y quien había pasado la mayor parte desaparecido, Adriel.
-       Veo que por fin te encontraron – dije acercándome a Adriel y estrechar su mano.
-       Lo siento, estaba solucionando algunas cosas, no pensé que me fueran a necesitar, las cosas han estado bastantes tranquilas… bueno hasta ahora – dijo con una sonrisa triste y estrechando de vuelta mi mano – pero bien, pongámonos a trabajar. Anael me ha dicho algo de lo que ha pasado y Lyon me contó sobre su encuentro con Maimón.
-       Aerith nos dijo que él fue un antigua enemigo tuyo, ¿alguna idea de cómo se escapó de su confinamiento? – nos sentamos en los sofás que habían en la habitación.
-       La única forma de escapar de su prisión, es si yo mismo le abro la puerta, pero… - se detuvo pensativo
-       ¿Pero?
-       Mmm, no, nada… estaba pensando en algo pero creo que es imposible
-       ¿Y eso es? – pregunte con impaciencia, este jueguito no me parecía nada divertido
Adriel miró a Aerith, a veces pensaba que ellos tenían una comunicación telequinética, pero nunca lo habíamos averiguado, al ser antiguos muchos de sus poderes los mantenían escondidos.
-       Solo alguien bastante fuerte, como el mismo Lucifer o alguien bastante fuerte que supere mis poderes podría  haber abierto la prisión, pero para eso necesitarían el Necronomicrón
-       ¿Necronomicrón? – preguntó Nickolai, al ser el más joven de los Warriors no sabía mucho sobre eso.
Aerith lo fulminó con la mirada, como regañando a un niño que no ha hecho su tarea. Adriel solo miró a su hijo con una sonrisa. Me daba cuenta que él era quien más cariño daba a sus hijos y ellos le tenían más confianza.
-       El Necronomicón o Al Azif fue escrito por un poeta que por un desafortunado giro del destino terminó perdiéndose en el desierto del sur de Arabia encontrando una de las 7 puertas del infierno, lamentablemente encontró una de las que llevan a Kolasi por lo que vio muchas cosas de las que había ahí volviéndolo loco. Uno de los demonios que se dice saben cómo se va a dar el apocalipsis lo poseyó en su estado de debilidad. Pero al dejar su cuerpo, tuvo un efecto residual con el demonio por lo que el humano empezó a tener  visiones y a escuchar voces que le susurraban algún tipo de magia negra. En este estado de locura el comenzó a escribir lo que conocemos como Necronomicón o Libro de los muertos.
-       ¿Y qué paso con el libro? – preguntó Nickolai, mirando a su padre.
-       Pues… tuvo una circulación clandestina por algunos filósofos quienes lo tradujeron también al griego y al latín, pero al ver el daño que las palabras escritas causaban, quemaron todas las copias existentes, excepto la original y la versión traducida. Pero con los problemas que hubo por la edad Media decidimos poner en nuestra custodia la versión original pero cuando también íbamos a obtener la versión en latín, esta desapareció. Han pasado varios siglos sin poder encontrarla, pero esta tiene el mismo poder que la original por lo que es muy poderoso.
-       ¿Ese libro está aquí? – pregunté, Aerith y Adriel asintieron mirándome. Eso era algo de lo que no estaba enterado - ¿Qué es lo que contiene que es tan peligroso?
Adriel suspiró y su mirada se volvió triste y lejana como si recordara algo bastante nostálgico, pero que aun le dolía.
-       Contiene el fin de la tierra y el dominio del infierno sobre ella – dijo Aerith con rabia.
Todos nos quedamos en silencio, esto era más de lo que pensaba encontrar, si en verdad alguien sacó a Maimón de su prisión eso dejaba dos opciones, Lucifer o alguien que tenía en su poder el Necromicron, y si era verdad esto último, el mundo estaba a punto de cambiar radicalmente.

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