miércoles, 7 de diciembre de 2011

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 13


CAPITULO 13

(Eva)
La cabeza me latía, parecía como si la noche anterior habría ido a tomar todo lo que había en un bar y ahora estaba con una resaca que hacia dar vueltas a mi cabeza, pero sabía la verdad, los recuerdos de la noche anterior vinieron como en un flash de imágenes. Casi había muerto y Lyon conmigo. Había sido la noche más terrorífica que había tenido en mi vida.

Me levanté de la cama, tambaleándome me dirigí al baño para darme una ducha, talvez así se me iba a quitar este malestar causado por los sedantes. Me quite la ropa y vi las vendas en mi brazo donde el athiktos había rasgado mi piel, estaban con manchas de sangre, pero sabia la verdad.
Levanté las vendas y como siempre desde que tenía memoria, las heridas ya estaban curadas, nunca había sabido porque era así. Mi madre decía que era suerte biológica y algo completamente normal, hasta que vi como un niño se había golpeado en la escuela y su herida no había sanado tan rápido como yo lo hacía. Desde ahí trataba de no herirme ya que mi curación provocaba muchas preguntas de las que ni yo sabía la respuesta.
Tomé una ducha rápida quitando toda la mugre y la sangre seca que estaba en mi piel. Me sequé y busque vendas nuevas en la gaveta de la mesita de noche. Debía ocultar mi velocidad para curarme, no sabía cómo ellos lo iban a tomar y no quería que hicieran preguntas.
Me coloque ropa limpia y me senté en el sofá prendiendo el televisor. No había ninguna noticia que hablara sobre lo que pasó ayer, pero eso era razonable. El mundo no sabía de la existencia de otra especie que vive para protegernos.
-       ¿Puedo? – la puerta se abrió mostrando a Marcus. Aun no me acostumbraba a lo guapo que era.
Asentí indicando que tomara asiento. Al entrar a la habitación pude sentir su gran presencia llenar el interior, su cuerpo bastante tonificado, su cabello castaño del color del chocolate y sus ojos dorados robaban el aliento. Y yo no era inmune a ese efecto
-       ¿Cómo te sientes? – preguntó dulcemente. Su mirada llena de preocupación, pero… también algo más.
-       Bien, algo mareada por los sedantes, pero bastante bien – le dije sonriendo. A más de Lyon quien calentaba mi corazón. Marcus comenzaba a hacer un efecto en mí que no podía negar. Mi corazón latía desbocado en su cercanía. ¿Estaba mal querer a dos hombres al mismo tiempo?
-       Me alegro, estaba bastante preocupado. ¿Y tus heridas? – dijo acercándose para tomar asiento alado mío en el sofá. Me moví nerviosamente tanto por su cercanía como por el miedo de que quisiera revisar mis heridas.
Moviéndome en el sofá para que mi brazo quedara oculto por los cojines, lo miré. Estaba triste y preocupado, me dolía tener que mentirle, pero era algo necesario.
-       Están bien, curándose, ya no me duele mucho
-       Qué bueno – nos mantuvimos la mirada, sus ojos eran cálidos y me gustaba la forma en que me miraba.
Marcus se acercó más a mí y yo quería que se acercara, puso su mano encima de la mía, acariciando con su pulgar mi palma. Se sentía bastante bien. Ninguno de los dos decía palabra, solo eran sensaciones, sentimientos, solo él y yo.
Se acercó un poco más, su rostro bastante cerca del mío, al ver que yo no me alejaba, él lo tomo como una invitación, bajo su rostro y me besó.
Sus labios eran suaves, cálidos y me besaba delicadamente. Rodee su cuello con mis brazos y lo acerque más, no parecía tenerlo lo suficientemente cerca, me recosté en el sofá sin despegar sus labios de los míos. Marcus se recostó encima, tratando de mantener todo su peso en un brazo apoyado en el sofá, mientras que con la otra mano comenzaba a explorar mi cuerpo.
-       Debes estar adolorida, no quiero hacerte daño – dijo separándose de mis labios. Le tome de la cara y lo besé.
-       Estoy bien – susurré contra sus labios y continuamos besándonos.
El beso se intensificó, volviéndose profundo y lleno de hambre de mas. Moví mis manos por su pecho, sintiendo sus músculos por debajo de la camisa. Baje mis manos hasta encontrar el filo de su camisa, la alcé con la intensión de sacársela. Separó sus labios de los míos para facilitar la salida de la camisa. Su cuerpo era escultural, no era tan grande pero estaba bastante tonificado, lo toqué sintiendo su piel, su calor.
Bajó nuevamente su rostro para tomar posesión de mis labios. Con su mano libre comenzó a desabrochar los botones de mi camisa, me la quitó dejándome solo en sostén, sus manos se sentían suaves y cálidas sobre mi piel.
“Ángel” de Aerosmith comenzó a sonar fuertemente, distrayéndonos y sacándonos de las sensaciones y sentimientos que estábamos construyendo en este momento.
-       Contesta – le dije separando mis labios de los suyos. Nuestra respiración pesada.
-       No – Marcus continuó besándome bajando por mi cuello. El sonido de su celular no paraba.
-       Contesta, puede ser importante
Con un gruñido se separó de mis labios, se levantó no sin antes darme un último beso. Cogió su chaqueta que la había dejado en la mesa al entrar en la habitación y sacó su celular.
-       Si no es importante te mataré – gruñó a quien estaba al otro lado de la línea. Mientras tanto recogí mi camisa del suelo para ponérmela.
Su rostro y su mirada se opacaron por la preocupación, la diversión había terminado.
-       Entiendo, estaré ahí. Dile a Nickolai que no se mueva de su posición – cerró su teléfono y se volvió con una mirada triste – Trabajo, tengo que irme
-       Entiendo – le entregué su camisa y se la puso. Bajó su rostro dándome un beso suave en los labios
-       Nos vemos luego – asentí y salió de la habitación.
Al estar sola el recuerdo de lo que habíamos estado haciendo minutos antes me llenaba de una sensación cálida,  y en este momento me di cuenta que Marcus ya tenía una mitad de mi corazón.
********************
-       Estoy cansada – dije recostándome en el suelo de la sala de entrenamiento.
La noche después del ataque Lyon había venido con la propuesta de ser mi profesor y así entrenarme en defensa personal. No me iba a convertir en una guerrera como Freya y las demás chicas que vivían en el Scholeio, pero por lo menos no iba a estar indefensa si en algún momento me atacaban. Los días estaban pasando y quería volver a mi vida normal.
-       Está bien vamos a descansar… solo por un momento – dijo Lyon mientras se sentaba alado mío. Habíamos estado entrenando toda la noche y estaba a punto de amanecer. El adaptarme al horario de los Warriors no había sido tan difícil como pensé.
El sudor corría por toda mi piel, y la adrenalina fluía intensamente, a pesar de lo mucho que habíamos entrenado no me sentía débil, solo necesitaba un respiro.
Lyon parecía estar igual, se inclinó de espaldas colocando su peso en sus brazos. Desde mi posición podía ver el sudor que caía por su piel, algunas gotas rodando cerca de su boca… su boca, aun recordaba su beso, como se habían sentido sus labios mientras me besaba en el callejón y en la casa abandonada en la que casi morimos. La camisa se pegaba a su cuerpo marcando sus músculos, aun recordaba cómo se sentía su cuerpo cerca del mío y sus brazos rodeándome. Y a pesar de lo que había pasado con Marcus y que él tenía una mitad de mi corazón, Lyon se había robado la otra parte mucho tiempo atrás. ¿Que rayos me estaba pasando? !Debo estar completamente loca al desear a dos hombres al mismo tiempo¡ !Malditas hormonas¡
-       Si me sigues viendo así, voy a parar el entrenamiento para hacer una cosa diferente – dijo sonriendo y  mirándome mientras se enderezaba donde estaba sentado.
-       Talvez acepte tu oferta – dije devolviéndole la sonrisa. El estar con él era tan fácil como respirar.
Se levantó del suelo y me tendió su mano para levantarme
-       Vamos practiquemos un poco más y después nos divertiremos – dijo con una media sonrisa en su rostro, adoraba esa sonrisa.
Tome su mano y me levantó, comenzamos nuevamente con una serie de ejercicios que según parecía me ayudarían a tener un poco más de fuerza en los brazos.
Se colocó atrás mío para indicarme como doblar mi brazo y hacer una llave en el cuello. Colocó su mano encima de mi brazo y el otro en mi muñeca para indicarme como doblar.
-       Lo siento – dijo retirándose bruscamente y mirándome con expresión pensativa – pensé…
-       Mmm ¿Qué pasa? – dije totalmente aturdida
-       Tu brazo, la herida era muy profunda y acabo de poner mi mano en la venda y hacer presión, debió… - se detuvo. Maldición no me había dado cuenta que había hecho eso.
-       Mmm no me di cuenta, deben ser unos analgésicos bastante potentes como para no sentir la presión que hiciste – dije rápidamente. Dios, tiene que creerme.
-       Me estas mintiendo – dijo acercándose. Maldición realmente había llegado a conocerme.
 Me moví nerviosamente y me aleje de él, sabía que no me haría daño pero tenía miedo de que pensara mal de mí y se terminara alejando. Eso rompería mi corazón.
-       Eva dime lo que pasa – dijo suavemente – confía en mí.
-       No… no se… no sé qué quieres que te diga – balbucee
-       Déjame ver tu herida – me tomó de la mano, acariciándola lentamente.
 Entrecruzó sus dedos con los míos y me llevó a una banca de entrenamiento. Me deje llevar por la sensación de paz y tranquilidad que me estaba ofreciendo pero tenía miedo de que cuando se enterara de lo que era capaz, se alejara de mí.
Nos sentamos uno alado del otro, tomó mi brazo y comenzó a sacar la venda.
-       No – le dije deteniendo su mano
-       Déjame ver – dijo suavemente mientras retiraba mi mano y continuaba sacando la venda.
Al terminar, sus ojos se agrandaron por la sorpresa, me miró y volvió a mirar el lugar donde debía estar la herida.
-       ¿Cómo es posible? Vi tu herida, era enorme, vi cómo te la suturaban. Esto… ¿Cómo es posible?
-       No lo sé – dije bajando mi cabeza para evitar mirar sus ojos
-       ¿Desde cuando puedes curarte tan rápido?
-       No lo sé, desde que tengo memoria siempre ha sido así. Cuando tengo un golpe o una cortada por más grave que sea esta se cura al instante o máximo en 2 días. Nunca he sabido la razón, mi madre siempre me decía que era algo normal, pero yo sabía que no lo era por lo que trataba de no herirme para evitar preguntas de las demás personas.
-       Por eso tu tobillo se curó bastante rápido, no me había dado cuenta, pensé… pensé que no había sido tan grave como lo vi al principio. Al siguiente día ni siquiera cojeabas – asentí – Maldición y yo que pensé que la estarías pasando mal por no tener la misma velocidad de recuperación que nosotros – dijo mientras tomaba mi barbilla para que lo mirara a los ojos. Cuando lo hice, en su rostro estaba una sonrisa tierna, sin recriminaciones y lo amé – No pasa nada, averiguaremos lo que pasa ¿ok?
Asentí, pero no podía dejar de mirar sus ojos, que mostraban tanta ternura que hacía a mi corazón saltar de felicidad. Se acercó un poco más y colocó sus labios sobre los míos.
Su beso era lo mejor que había probado, a más de Marcus.
Con Lyon era ternura, delicadeza,  sentía amor y sentimiento en su beso, una calidez que nunca en mi vida había sentido. Y eso me encantaba.
Rodee su cuello con mis brazos y lo acerque más. Al no tener lo suficiente de su beso y queriendo más que eso, me levanté sin despegar mis labios de los suyos y me coloqué en su regazo con cada pierna a cada lado de su cuerpo. Colocó sus manos en mi cadera y me acercó más para luego meter sus manos debajo de mi camisa y acariciarme la espalda. Sus manos eran suaves y delicadas al tocarme, pero también podía sentir la dureza de aquellas manos, esa combinación hacia querer besarlo mucho más.
-        Frater, ups, perdón… no quería… lo siento – me separé tan bruscamente que casi termino cayéndome al suelo si no hubiera sido por Lyon que me sostuvo en el último momento. Me levanté de su regazo y me senté a su lado.
-       Nickolai, que quieres – dijo Lyon casi gruñendo. Esa actitud me hizo sonreír. Lyon me devolvió la sonrisa.
-       Lo siento frater, pero pensé que talvez querías saber que hemos localizado a Alison, está en el Scholeio.
Lyon me regresó a ver, se levantó de golpe y me tendió su mano. Talvez ahora sabríamos algunas cosas que nos ayudarían a resolver este misterio.

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