domingo, 18 de diciembre de 2011

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 14



CAPITULO 14
(Eva)
-       No lo sé, ya basta de repetirme la misma pregunta ¡No lo sé! – gritó Alison a todos los que estaban en el cuarto de comunicaciones.
Por su rostro y la forma en que respondía a las preguntas que le hacían Marcus, Lyon y Aerith, quien se había presentado como una de los antiguos, Alison no estaba muy feliz de estar en este lugar.
Yo estaba en un cuarto anexo desde donde les podía escuchar y ver a través de una ventana que según tenía entendido al otro lado se veía como un espejo.
-       Mira, empecemos desde el principio, ¿recuerdas morir? – Alison asintió – y ¿después?
-       Nada, nada, nada – respondió Alison a la pregunta de Nickolai. En este momento él era el único con paciencia como para continuar el interrogatorio.
Según lo que Lyon y el propio Nickolai me habían dicho, él era el más joven de los Warriors, tenía 223 años, pero los demás tenían más de 500 años de vida, por lo que se lo consideraba pequeño. Aunque para mí esa edad no tenía nada de pequeña.
Como los demás Warriors y según parecía, todos los de su especie, Nickolai era bastante guapo, más alto que sus superiores por unos centímetros talvez 1.97m, cabello negro rizado y corto, y con unos negros bastante profundos, realmente guapo. Pero no tenía efecto sobre mi como lo había hecho Lyon y Marcus, Nickolai me llenaba de una confianza y ternura como la que tenía con mis hermanos más pequeños, bueno ni tan pequeños ya que en aspecto y porte se parecían bastante a Nickolai.
-       Quiero verla – dijo Alison sacándome de mis pensamientos – quiero ver que no le han hecho daño
Aerith salió de la habitación dirigiéndose a la habitación donde yo estaba. Me miró por unos segundos y volvió su vista a la ventana que dejaba ver a Alison y los demás muchachos.
-       Quiere verte
-       La he escuchado – dije en un susurro
-       Talvez contigo se vuelva más colaboradora, está asustada no solo por ella, sino también por fracasar en su misión y eso te implica a ti – dijo mientras volvía su mirada hacia mí.
Aerith era hermosa pero había algo en sus ojos que me hacía estremecer de miedo. Sentía que si la situación lo ameritaba me desaparecería ella misma.
-       Hablaré con ella – dije mientras salía de la habitación. No soportaba estar mucho tiempo más en su presencia.
-       Mira, haremos algo, dinos lo que sabes y como llegaste aquí, y podrás ver a Eva – dijo Nickolai, su voz mostraba que estaba a punto de perder la paciencia.
-       No es necesario, hablaré con ella – dije mientras entraba en la sala de comunicaciones, todos me miraron con expresión sombría pero me dejaron acercar.
Me senté frente a Alison y le tomé de las manos tratando de tranquilizarla para poder ganarme su confianza. Si ella sabía algo que me involucraba me lo diría.
-       Déjennos solas, por favor – dije mientras volvía mi mirada hacia Marcus, Lyon y Nickolai, esperando que hicieran lo que les pedía – Por favor
Los tres asintieron a la vez dando su consentimiento aunque un poco preocupados por la acción, pero Alison estaba tratando de protegerme o proteger algo que yo tenía, por lo que estaba segura que no me haría daño. Salieron de la habitación y cerraron la puerta tras ellos, pero sabía que iban a estar detrás de ese espejo y escucharían cada palabra.
-       Qué bueno que estés bien – dijo en el momento que se cerró la puerta
-       Gracias, también me alegro que estés bien…Wow eres un ángel guardián, aún no lo puedo asimilar – dije sonriéndole. Alison me devolvió la sonrisa
-       Yo tampoco puedo creer que lo sea, en un momento estuve muerta y al segundo estaba convertida en un guardián – dijo sonriendo – aunque ese segundo parecía haber sido mucho más tiempo.
-       ¿Puedes contarme sobre eso? ¿Cómo fue que te convertiste? – le pregunté delicadamente.
-       No lo sé, fue extraño, solo sabía que estaba aquí en la tierra, no en el cielo y apareció un ángel frente mío y me dijo que necesitaba mi ayuda para una misión muy importante que venía directamente del Padre, yo acepté y me transformó – dijo mirando al suelo – pero no me preguntes más – dijo volviendo una mirada suplicante hacia mí.
-       Pero necesito saberlo, alguien está tratando de matarme – dije en un tono nervioso para que pudiera sentir el miedo que tenía.
-       ¿Matarte?... ¡No! Eso no es lo que quieren de ti, si te matan no… - se interrumpió, dándose cuenta que había hablado demasiado
-       ¿No qué?... Alison por Dios dime lo que está pasando, por favor  - Alison movió la cabeza en forma negativa.
-       No lo sé… no sabría decírtelo, no sé nada, lo siento – dijo mientras bajaba la cabeza y mantenía la mirada en el piso
-       Alison, mírame – le levante la barbilla para que pudiera verme a los ojos – dime por favor – un suspiro salió de sus labios y me miro directamente, al hacerlo me hundí en un agujero oscuro que me trago completamente.
Varias imágenes pasaban por mi vista, estaba viendo lo que Alison quería que viera. Estaba en medio de una calle, podía ver a muchas personas corriendo alrededor  y amontonándose, era un accidente, y la ví, era Alison quien estaba tirada en el asfalto. Todas las voces a mi alrededor estaban como amortiguadas, menos dos. Me volví para ver quien estaba hablando.
-       Esta misión es muy importante, regresarás a la Tierra pero te convertirás en un guardián – decía un hombre con alas blancas desplegadas que nacían en su espalda, su torso estaba desnudo y solo llevaba un pantalón blanco, también estaba descalzo.
Se parecía a Lyon en aspecto pero parecía mucho más alto, estaba rodeado de una luz blanca y varios rayos dorados se expandían desde su cuerpo. Era realmente hermoso.
-       ¿Un guardián? ¿Un ángel guardián? – el ángel asintió – pero… ¿qué cuidaré y por qué? ¿por qué yo?
-       Eres un alma bastante pura, y confiable, el mismo Padre te ha elegido para esta misión. Tendrás que vigilar a una chica, su nombre es Evangeline, ella es muy importante, no debes dejar que nadie la atrape, no la matarán por que la necesitan viva, pero ella es la pieza clave en una guerra que está a punto de comenzar – mientras el ángel decía esto, una imagen mía apareció en frente de Alison y le enseñaba en donde podría encontrarme - ¿Aceptas?
-       Está bien, lo hare
Las imágenes se volvieron borrosas y en un segundo estaba de vuelta en la sala de comunicaciones del Scholeio
-       ¿Que fue eso? – dije jadeando, necesitaba que entre aire en mis pulmones y en mi cerebro, estaba mareada como si en ese tiempo no hubiera estado respirando.
-       La verdad, no te estaba mintiendo cuando dije no sabía nada – asentí.
Alison decía la verdad, ni siquiera a ella le habían confiado el por qué yo era importante en una guerra que yo no sabía que existía.
Me despedí de ella sin antes asegurarle que todo estaría bien y que la dejarían libre, salí del cuarto de comunicaciones viendo que todos estaban esperándome en el pasillo.
-       ¿Qué pasó? No pudimos escuchar nada – dijo Lyon acercándose a mí. Me tomó de la mano. Ese gesto me hizo sentir segura.
-       No sabe nada, me ha mostrado el momento en que fue convertida y le dieron su misión – bajé mi cabeza mientras apretaba la mano de Lyon como una forma de aferrarme a él.
-       Pero te debió mostrar algo, estas trastornada  - Ese fue Nickolai, su voz suave dándome la seguridad de que iba a tener su apoyo. Levanté mi cabeza para poder verlos a todos.
-       Su misión es protegerme, las criaturas de Kolasi no quieren matarme, me necesitan viva, según lo que le dijo el ángel que la convirtió soy una pieza clave para la guerra entre los dos mundos. – mientras decía todo eso estaba temblando y helada, pero sentir la mano de Lyon y luego como se acercaba para abrazarme me tranquilizó, él sabía mi secreto y sabía tan bien como yo que tenía mucho que ver con lo que estaba pasando ahora.
-       Esto está cada vez más raro – dijo Aerith – y no me gusta nada que tú seas la culpable de esto y estés metida en este lugar como si fueras un invitado – su mirada fría estaba clavada en mí.
-       ¿Qué estás diciendo? – por fin Marcus habló, todo el tiempo había estado bastante pensativo.
-       Digo, que debería estar fuera de aquí, no podemos arriesgarnos con ella. Es un peligro para el Scholeio – sus palabras salieron casi gritadas, fueron fuertes, una orden.
-       ¡¿Estás loca madre?!  - Nickolai gritó mirándola de frente e interponiéndose entre ella y yo – ¡No puedes hacer eso! No puedes botarla de aquí, ¡está en peligro!.
-       ¡¿Y como sabes que ella… - dijo gritando y apuntándome con su dedo – no está de acuerdo con Maimón  o el mismo Lucifer?! ¡puede ser que lo único que quieren es que lleguemos a confiar en ella para que tengan una entrada al Scholeio y destruirnos!
Todo se quedó en silencio, Aerith seguía viéndome con su mirada fría y calculadora, el rostro de Nickolai se mostraba perplejo por lo que acababa de decir su madre. Pero ninguno de los tres, ni Lyon, Marcus o Nickolai mostraban aceptación a la hipótesis de ella.
-       Hablaremos tarde, estoy cansada y tienen que pensar a quien hacer caso, si a mí o a sus estúpidos corazones – Aerith dio media vuelta y salió de nuestra vista, después de un momento se escuchaba como la puerta que daba a la casa principal se cerraba.
-       No hagas caso a mi madre – Nickolai se acercó, me tomó de la barbilla y me levantó el rostro para que pudiera verlo a los ojos – no te dejaremos sola en esto, te quedarás aquí y averiguaremos que pasa con todo esto ¿verdad? – dijo dirigiendo esto último a Lyon y Marcus
-       Verdad, te protegeremos y aclararemos este enrollo – dijo Lyon acercándome más a él y abrazándome.
-       Verdad – Marcus dio un asentimiento confirmando lo que acababa de decir, y en su mirada veía la confianza que me estaba dando.
Las lágrimas salieron sin previo aviso, solo sentí como caían por mis mejillas, su confianza y ese cariño que me daban me llenaba completamente, estaba a salvo, me sentía a salvo.
-       ¿Por qué tanto alboroto? – me tensé esa voz la conocía, una voz suave, que no reprochaba nada solo preguntaba con curiosidad y amabilidad. Me limpie las lágrimas con el dorso de mi mano.
-       Adriel, te queremos presentar a nuestra invitada – dijo Marcus mientras se hacía a un lado para que pudiera verme, por la forma en cómo se dirigía a él, se podía notar el cariño y respeto que sentía.
Un hombre alto y fuerte apareció en las penumbras del pasillo, era de la misma estatura de Nickolai. Al acercarse más pude ver cómo era físicamente, y me sorprendió.
Al igual que los demás hombres de la habitación era extremadamente guapo, su cabello rizado hasta los hombros de color negro y sus facciones rudas pero al mismo tiempo delicadas, sus ojos negros y su mirada tierna pero al mismo tiempo sorprendida, aunque la sorpresa fue para ambos porque conocía muy bien a quien estaba frente mío, o eso pensaba.
-       ¡¿Papá?!

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