viernes, 27 de enero de 2012

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 15



CAPITULO 15
(Lyon)
-       ¿Eva? -  dijo Adriel acercándose un poco más y así poder mirarla bien.
La sorpresa de cada uno de los que estábamos allí nos dejó en completo silencio. Todos mirábamos a Eva y Adriel de un lado al otro tratando de entender lo que pasaba
-       ¿Papá?, Eva ¿qué estás diciendo? – Nickolai miró a su padre - ¿Qué es lo que pasa aquí padre?
-       ¿Por qué estás aquí? – dijo Adriel sin hacer caso a lo que su hijo preguntaba.
-       Ella es a quien estamos protegiendo y de quien te hablamos todo este tiempo – dije sacando las palabras a la fuerza ya que la sorpresa me había dejado mudo.
-       ¿Tu? – dijo dirigiéndose a Eva, en su mirada se veía preocupación - ¿Estas bien? ¿Por esa razón llamaste a tu mamá y le dijiste que ibas unos días a casa de un amigo? – Eva asintió – Estabas en peligro, ¿por qué no me lo dijiste?
-       Porque no quería involucrarlos, Richard ¿qué rayos está pasando aquí?
-       Es lo mismo que yo quiero saber - Nickolai se acercó a Eva y se enfrentó a su padre
-       Hijo, yo… - Adriel se pasó una mano por su cabello en signo de frustración
-       ¿Hijo?, ¿tú eres Adriel… el padre de Nickolai? ¿Eres un ángel? – la sorpresa en la voz de Eva estaba mezclada con ira.
-       Yo… ¡Maldición!  - Adriel bajo su cabeza – yo…
-       ¡Habla padre!  – grito Nickolai
Adriel levantó su cabeza y miro a Eva y a Nickolai. Asintió y en su mirada se podía ver que estaba siendo torturado; tristeza y desesperación llenaban sus ojos.
-       ¡¿Eva es mi hermana?!
-       ¡No! – dijeron Eva y Adriel al unísono. Se miraron y Eva volvió su rostro hacia mí. La tomé de la mano para poder apoyarla. Esto estaba cada vez más enredado.
-       Richard, Adriel o como se llame es mi padrastro – explico Eva – Tienes mucho que explicar – dijo dirigiendo esto último a Adriel. Él asintió
-       Tienes razón, y podría saber la razón de todo lo que está pasando. Vamos a hablar.
Las sirenas del Scholeio sonaron estruendosamente, todos nos dimos vuelta y corrimos hacia la sala de comunicaciones.
-       Informe – Marcus habló dirigiéndose a Gillian y Freya quienes ya estaban moviendo sus dedos a gran velocidad en sus teclados
-       Ataque en el área 28... hay de todo... athiktos, vampiros, cerberus, unos 100 en total talvez menos. ¡Guau nunca había visto un ataque así!
-       No te emociones hermano, parece que el contaje aumenta – dijo Freya mientras seguía en el teclado mandando órdenes a todos los Warriors que estuvieran en la zona y cerca de esta.
-       Hay que moverse, todos están informados y si no van para allá todos esos demonios harán un gran desastre. Esto parece las guerras medievales, espero que no haya lagartijas eso sería muy, muy malo
-       Vamos, no hay tiempo que perder – Adriel dijo a todos y eso era una orden – Después aclararemos todo – se acercó a Eva y la abrazó – me alegro que estés bien, te prometo que hablaremos. Vamos
Diciendo eso, todos asentimos y salimos hacia la puerta principal, todos los Warriors de la casa ya se habían enterado de la situación y se estaban preparando para la batalla. Todos salimos del Scholeio en autos blindados y motos, con dirección a lo que sería una gran batalla.
(Eva)
Cada minuto que pasaba todo se ponía peor, todos los Warriors de la casa habían salido para enfrentar lo que estaba pasando en el área 28. Solo se habían quedado unos pocos para resguardar la casa, el Scholeio permaneció vacío a excepción de los jóvenes quienes estaban listos para cualquier complicación.
Me dirigí hacia la escalera que daba a la puerta principal. Me senté en una de las gradas en la cima. Escalofríos recorrían mi cuerpo, el ataque no era normal, era demasiado rara su magnitud, eso era lo que me habían dicho Gillian y Freya quienes estaban en la sala de comunicaciones para monitorear lo que pasaba afuera. Pero algo no era correcto, esta sensación de que algo andaba mal no dejaba mi mente y viajaba por todo mi cuerpo.
-       Hola, por fin te encuentro – una voz dijo a mis espaldas, una voz que hizo que todo mi cuerpo de tensara y me llenara al mismo tiempo de miedo.
Gire mi cabeza para ver quien estaba atrás mío. Un hombre alto de la misma estatura que los Warriors que conocía; llevaba un pantalón negro y su pecho descubierto, varios tatuajes cubrían su cuerpo, estaba rapado y su rostro era bello pero con facciones rudas. Pero lo que más llamaba mi atención fueron esas alas negras que nacían de su espalda.
Se acercó más y yo me paré de golpe por la sorpresa y el miedo que este hombre, ángel o lo que fuera que sea, me producía. Bajé las gradas lo más rápido que podía sin caerme, al llegar al final una sombra me detuvo. El hombre ya estaba frente mío.
-       No huyas preciosa que no te haré daño – alargó su mano para poder agarrarme del brazo. Di un paso atrás, tropezando con una grada. Me hice a un lado conforme me levantaba para alejarme de él.
-       No tienes donde escapar y no quiero hacerte daño, tu... ¡vienes conmigo! – gruñó y se movió tan rápido que parecía un fantasma. En un segundo estaba frente mío al otro estaba atrás agarrándome por los brazos. Di un grito por el miedo.
 La adrenalina empezó a subir por mi cuerpo, mi cerebro trabajando al máximo, golpeé hacia atrás con la cabeza, tratando de darle un golpe o por lo menos distraerle para poder soltarme de su agarre, el ángel dio un paso atrás para esquivarme y sentí como su agarre se aflojaba, aprovechándome de eso, me solté de sus manos y salí corriendo.
-       ¡Así que me lo vas a poner difícil!  - gritó, furia se escuchó en su voz.
Continué corriendo por los pasillos para poder salir del edificio, al girar me detuve de golpe ya que un athiktos estaba frente mío. Su rugido llenándome de un completo miedo que me paralizó por unos segundos.
El athiktos se lanzó hacia mí, di varios pasos atrás tropezándome con mis propios pies por la desesperación de huir. En el suelo ya no podía hacer nada, cerré mis ojos en el momento que el athiktos se lanzaba con un rugido.
Un disparo sonó cerca de mis oídos. Al abrir los ojos el athiktos se había desvanecido y un hombre estaba parado alado mío. Gillian.
-       Vamos – dijo mientras me ayudaba a levantarme del suelo – tenemos que buscar un lugar seguro
-       ¿Qué está pasando? – pregunté mientras me enderezaba y Gillian me entregaba un arma.
-       Digamos que caímos en una trampa – la voz de Freya sonó a mi espalda. Me giré, su voz al igual que su rostro mostraba la furia que sentía
-       ¿Una trampa? – Comenzamos a caminar hacia el pasillo para tomar la salida más cercana hacia los túneles que había bajo la casa y que llegaban al cuarto de entrenamiento y el gimnasio.
-       Estamos siendo atacados aquí... en el Scholeio, todos están pelando, varios athiktos y vampiros burlaron la seguridad y nuestros guerreros jóvenes están defendiendo las instalaciones. El ataque en el área 28 fue una distracción para que todos los Warriors fueran allí mientras aquí quedábamos desprotegidos.
Mientras nos acercábamos,  los sonidos de la batalla se escuchaban a lo lejos pero cada vez comenzaban a ser mas fuertes. Nos estábamos acercando. 
Llegamos al edificio de entrenamiento por uno de los túneles y el infierno se desató.
(Marcus)
-       ¡Maldición! ¡¿Es que nunca van a terminarse?! – los músculos estaban adoloridos por la batalla, habíamos matado ya a decenas de athiktos y vampiros pero no terminaban de salir. Varios Warriors estaban heridos y agotados pero aun así continuaban pelando.
-       ¡Marcus cuidado! – el grito de Lyon me hizo ver hacia atrás. Lo que venía hacia mí era un cerberus.
Esquivándolo, saque mis dos armas que estaban cargadas y comencé a disparar en ráfaga. Estos nunca se morían con solo una bala, hacía necesario muchas para que se desvaneciera.
El cerberus rugió del dolor pero no se desvaneció, ni siquiera se tambaleó. Se movió con gran rapidez para poder arrancarme la cabeza. ¡Maldito perro!, éste era viejo, por lo que tenía mayor resistencia a las balas.
Un gran estruendo sonó desde la espalda del cerberus y éste se desvaneció al momento que se dirigía hacia mí para hacer su ataque.
-       ¿No encontraste algo más grande? – dije dirigiéndome al Warrior que me había salvado. Era grande en estatura y musculatura, Alec, nuestro experto en armamento.
A pesar de su cara de niño bonito, él era capaz de levantar cientos de toneladas. En esta ocasión solo estaba cargando un lanzagranadas con el que había matado al cerberus.
-       No pude traer el lanzamisiles, vine en moto, no me alcanzaba – dijo divertido, se encogió de hombros y se cargó nuevamente el lanzagranadas en su espalda – si tienes otro cerberus en tu trasero me pegas un grito – con eso se giró y fue corriendo hacia el cerberus que estaba al otro lado de la calle.
Me giré para poder observar lo que sucedía a mi alrededor. Mientras los athiktos y vampiros se lanzaban para atacarme, el ruido de las armas y cenizas estaban por todo lado, pero aunque estábamos bastantes Warriors, las criaturas no paraban de salir.
-       Freya, Gillian, necesitamos información de la situación  - dije por el intercomunicador. Pero nuevamente no había respuesta. – Gillian responde… - el silencio era lo único que respondía
-       ¿Pasa algo? – Lyon se acercó a mí, se lo veía cansado pero alerta, sus brazos tensos, en una  mano una espada de fuego y en la otra un arma. No sabía cuántos habíamos matado esta noche, solo sabía que habían sido muchos por el calor que había en mis músculos y el cansancio de Lyon.
-       No responden en el Scholeio, eso me pone nervioso, no es normal
-       Tienes razón, yo también he estado intentando comunicarme con ellos pero tampoco he conseguido nada.
-       Me avisan que tenemos más problemas en otro sector, divídanse. Lyon, Marcus vendrán conmigo – la voz de Adriel por el intercomunicador nos sacó de nuestros pensamientos – los demás seguirán aquí y controlarán esta situación.
Junto con Lyon nos dirigimos rápidamente hacia donde estaba Adriel, al vernos empezó a ir hacia los autos que estaban cerca del campo de batalla, mientras en el camino desvanecíamos a los vampiros y athiktos que se cruzaban en nuestro camino.
-       Suban, rápido – dijo Adriel mientras nos acercábamos al auto que nos había traído a este lugar. Subimos al auto y Adriel sin decir nada arranco al instante, acelerando tanto como el auto aguantaba.
*************
-       ¿Qué estamos haciendo aquí? – la voz de Lyon rompió el silencio que se había instalado dentro del auto desde el momento que subimos en él.
-       Eso – dijo Adriel mientras señalaba con su mano a un lugar en la cima de una pequeña montaña.
Al fijarme más pude ver lo que pasaba. En ese lugar había una casa de campo de dos pisos, con un estilo clásico,  un porche, flores y césped a su alrededor, varios árboles rodeaban la casa, haciendo que esta se fundiera con la naturaleza, pero lo más importante es que estaba rodeada por varios athiktos, vampiros y uno que otro cerberus.
-       Maldición, ¿Dónde estamos? – pregunté, lo raro de esta situación me tenía totalmente perdido
-       En mi casa… la casa de Eva y su familia

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