jueves, 22 de marzo de 2012

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 16


CAPITULO 16
(EVA)
Al llegar al gimnasio todo era una guerra campal, los guerreros tenían armas en sus manos, algunos llevaban espadas, otros tenían armas mucho más grandes, pero lo que más me sorprendía era ver lo jóvenes que eran. Por un momento se me había olvidado que era como una escuela y al fijarme en cada uno de los guerreros, sus edades no pasaban desapercibidas, ninguno de ellos se veía mayor a 20 años.

-       Señor, nos tienen acorralados, varios escuadrones están afuera luchando, los demás no pudimos salir del lugar y ahora estamos encerrados aquí. – dijo un chico, que según parecía tomó el lugar de líder.
-       Tranquilo, por eso estamos aquí, las puertas de los túneles están abiertas, tenemos que rodearles, que mantengan los enlaces conectados, atacaremos
-       Si, señor – con eso el chico se alejó de nosotros y fue hacia sus compañeros
-       ¿Qué vas a hacer Gillian? – solté, la pregunta no podía esperar mas.
-       Defendernos… vamos – diciendo eso Gillian, Freya y yo nos dirigimos donde los demás jóvenes guerreros ya habían comenzado a organizarse en varios grupos y estaban esperando las ordenes de su superior. De Gillian.
-       Muchachos, es el día en el que su entrenamiento se pondrá a prueba,  esto es lo que vamos a hacer. Equipo Alfa, 1 y 2 irán por los túneles hacia el oeste – los muchachos asintieron a la orden – equipos 3 y 4 irán al este y equipos 5 y 6 al sur, los demás se quedarán aquí, derribaremos la puerta y al momento que dé la orden saldrán al campo, los rodearemos y atacaremos, sin piedad. Rescaten a tantos guerreros heridos como puedan pero la misión es aniquilación… ataque y aniquilación, ¿entendido?
-       ¡Sí, señor! – gritaron todos los guerreros al unísono
-       Muchos talvez no salgan ilesos, pero haremos lo necesario para detener este ataque. Que el Padre nos proteja. ¡A sus posiciones!
Con esta orden todos los guerreros se dirigieron a los túneles, para cumplir su deber. El miedo me atrapó ferozmente, no podía imaginar todo lo que iba a suceder, el solo pensarlo me producía escalofríos.
-       Los demás traigan todos los explosivos que puedan encontrar, derribaremos esa puerta – todos los muchachos asintieron a la orden. Se separaron y empezaron a buscar.
Comenzaron a colocar explosivos, granadas y todo lo inflamable que podían encontrar cerca de la puerta. Lo único que esperaba era que no saliéramos explotando nosotros también.
-       Eva, por aquí – la voz de Freya me sacó de mis pensamientos. La seguí hacia un cuarto anexo al gimnasio. Gillian nos estaba esperando.
-       Te quedarás aquí, pero si pasa algo o te encuentras en peligro cruzaras esa puerta –dijo Gillian señalando hacia una puerta de acero que estaba a su espalda -  Te guiará a uno de los túneles que tenemos para salir del complejo, te llevará directo a la carretera. Quiero que salgas de aquí por esa puerta, la cierres por dentro y te pongas a salvo. ¿Entendido?
-       ¿Qué?... no … no puedo dejarlos
-       Lo harás – esta vez la orden venia de Freya y su voz decía que no había discusión.
Asentí dándome por vencida, pero si tenia la oportunidad de salvarlos lo haría, no podía pensar en dejarlos aquí a su suerte. Si podía, salvaría a tantos como pudiese.
(Marcus)
El silencio nuevamente llenó el auto, pero todos teníamos fija la mirada en un solo lugar, en la casa de Eva.
-       ¿Por qué están aquí? – preguntó Lyon rompiendo el silencio y haciendo eco de las palabras en mi mente.
-       Quieren a Eva y harán cualquier cosa por lograrlo… hasta amenazar a su familia…mi familia – dijo Adriel con frustración, paso una mano por su cabello en señal que esto estaba acabando con su paciencia. Volvió su mirada a nosotros – Tienen que ayudarme a rescatarlos – su voz demostraba miedo y desesperación
-       ¿Quién esta dentro? – pregunté. Adriel desvió su mirada y la fijo en la casa que estaba a lo lejos.
-       Son tres, Sara la madre de Eva y mis dos hijos
-       ¿Hijos?  - la voz de Lyon se alzó por la impresión. Ninguno de los dos podía creer lo que estábamos escuchando.
-       ¿Aerith… no…Nickolai lo sabe? – pregunté, aunque ya sabia la respuesta necesitaba escucharla.
-       No – dijo sin apartar la vista del parabrisas – Ninguno de los dos lo sabe, es por eso que pedí que ustedes dos me acompañen, no podía… no puedo enfrentarme aún a mi hijo – volvió su mirada y en ella se podía ver la desesperación de un padre, así como el miedo por sus hijos. Con eso no podíamos pelear.
-       Está bien – dije sin perder más tiempo, pero más que hacerlo por Adriel, lo haría por Eva.  Ésta era su familia y la destrozaría si algo les llegaba a suceder.
-        Gracias… tenemos que hacer un plan – dijo mientras recobraba la fuerza y determinación volvía a aparecer en su mirada – Sara me dijo que están rodeados, ellos están escondidos en el sótano, pero hasta el momento nadie ha entrado a la casa, parece que están esperando algún tipo de orden.
Lyon y yo escuchábamos con atención, mientras preparábamos nuestras armas y las cargábamos. Esto no iba a ser tan fácil pero lo haríamos posible.
-       Dijo que hasta el momento son 10 entre athiktos y vampiros – continuó -  hay dos haciendo de centinelas en el techo, dos y un cerberus están en la puerta principal, los demás están rodeando la casa y dos más están vigilando la puerta trasera.
-       ¿Cómo es que sabe todo eso? – Lyon preguntó mientras revisada sus dos espadas desplegables de sus brazos.
-       Ella tiene un poder especial, siempre ha sido capaz de sentir las esencias de los seres infernales y angelicales, en este momento ya debe saber que estamos aquí.
-       ¿Te puedes comunicar con ella? – Adriel bajo su mirada hacia su celular ante mi pregunta
-       No, perdí comunicación con ella en el momento que entraron al sótano, pero sé que aun están ahí, lo puedo sentir – esto ultimo lo dijo regresando a ver a la casa en la cima de la colina.
Puse una mano en su hombro para asegurarle que confiábamos en que todo estará bien. Lyon hizo lo mismo.
-       Los rescataremos – dijo Lyon, de seguro pensando lo mismo que yo. Los rescataríamos, de eso estaba seguro. Por Adriel y por Eva los rescataríamos.
(EVA)
Después de varios minutos que parecieron horas, los jóvenes guerreros habían terminado de colocar los explosivos en la puerta.
-       ¡Todos a sus posiciones! – gritó Gillian para que todos nos pongamos en lugares alejados del sitio en donde iba ocurrir la explosión – Estado – dijo Gillian por su comunicador, escuchó por varios segundos mientras de seguro escuchaba en que posición estaban los demás equipos – Listos a mi orden- volvió a decir por el intercomunicador.
Gillian dirigió una mirada al joven que estaba haciendo de líder y asintió en su dirección. El muchacho asintió en respuesta y se dirigió hacia la mecha que había puesto para los explosivos. Lo encendió.
-       ¡Cúbranse! – gritó el muchacho mientras salía corriendo a buscar refugio.
Todos nos escondimos en varios lugares, algunos detrás de los graderíos del gimnasio o de barricadas que habían tenido para el entrenamiento, otros estaban con nosotros en el cuarto de almacenamiento. Segundos después un fuerte estruendo sonó dejándonos casi sordos, pero asegurándonos que la puerta había sido destruida.
-       ¡Ahora! – grito Gillian por el enlace, y todos los guerreros salieron de sus refugios – te quedas aquí – dijo mientras regresaba a verme y los demás guerreros salían a pelear – ya sabes lo que tienes que hacer – asentí y se dirigió a la puerta junto con Freya.
-       Cuídate – dijo Freya mientras salían del cuarto
-       Ustedes también – con un asentimiento, salió tras su hermano hacia la batalla.
*******************
Los gritos de guerra sonaban en el exterior, al asomarme por la ventana de la puerta, se podía ver como una capa espesa de humo llenaba el lugar, pero fijándome bien podía reconocer cuerpos luchando o algunos en el suelo heridos o talvez muertos. Ese pensamiento me llenó de escalofríos. Tenía miedo, pero mas por quienes estaban afuera, ¿Dónde están Lyon y Marcus? De seguro también están en la batalla, pero lejos de aquí. Una mala sensación irrumpió congelando mi cuerpo.
-       Por fin te encuentro… preciosa – reconocí la presencia mucho antes que hablara, había sentido lo mismo en las escaleras de la mansión
 Me di la vuelta para enfrentarme a ese demonio que estaba a mis espaldas. Pero no estaba solo, varios vampiros, que los reconocí por sus pieles pálidas, estaban con él.
Di un paso hacia atrás y agarre la manija de la puerta a mi espalda, ellos estaban obstaculizando la salida al túnel de escape por lo que mi única opción era salir al gimnasio. Gire la manilla y salí corriendo hacia el exterior. Al salir, el humo obstaculizaba mi vista, esperaba que también obstaculizara la de ellos.
-       ¿Otra vez comenzamos con este juego? – la voz del ángel/demonio sonó tras de mi – Estoy cansado de matar a Warriors, y no estoy de humor para perseguirte
Seguí corriendo hacia la salida del gimnasio.  Al llegar al exterior el humo se disipó, pero el horror llenó mi vista. Cientos de demonios estaban luchando con los jóvenes guerreros, batallas por todo lado, disparos sonando a mí alrededor, la sangre de los guerreros manchaba todo el terreno y se mezclaba con las cenizas de los demonios aniquilados, no había heridos, los demonios hacían lo mismo que los jóvenes Warriors, aniquilación total.
-       Te encontré – una fuerte mano agarró mi brazo, sacándome del aturdimiento que la magnitud de la batalla había hecho en mí. Pero ya era demasiado tarde, me había atrapado. – Preciosa te dije que no escaparías de… - un fuerte estruendo sonó mientras el ángel/demonio salía volando hacia la pared, mientras yo caía al suelo. Al despejar mi vista, miré a quien me había rescatado. Gillian
-       Te dije que huyeras si estabas en peligro – las palabras salieron con enojo mientras me ayudaba a ponerme en pie.
-       Eso es lo que trababa de hacer… obstaculizaron la puerta que daba al túnel, mi única opción era salir por aquí.
-       Esta bien… tenemos que sacarte de aquí, ¡Corre! – giramos pero no pudimos llegar lejos.
-       ¿Vas a algún lado? – el demonio/ángel estaba frente a nosotros.
Gillian saco su arma, mientras agarraba mi brazo y me colocaba detrás de él.
-       Corre – susurró.
-       No puedo – le dije mientras mantenía la mirada a los vampiros y athiktos que comenzaron a rodearnos.
Gillian maldijo al darse cuenta que estábamos rodeados, pero su arma seguía apuntando al ángel/demonio que tenia enfrente.
-       Warrior, entrégame a la misodaimonas y todo esto terminará – dijo con aire de suficiencia, mientras señalaba a su alrededor toda la batalla que estaba sucediendo.
-       ¿Misodaimonas? – preguntó Gillian sin dejar de apuntar al ángel/demonio – de que rayos hablas. ¿Quien eres?
-       Digamos que en este momento soy el único que puede parar esta catástrofe, joven Warrior, así que entrégame a la chica – dijo mientras señalaba en mi dirección.
-       Tu eres Maimón – el ángel/demonio sonrió
-       ¿Me conoces?... mmm, no…claro que no, debió ser ese Warrior o el mismo Adriel quien te habló de mi… pero eso ya no importa, entrégame a la chica porque estoy perdiendo la paciencia.
-       Nunca, primero tendrás que pasar por encima de mi cadáver
-       Está bien, como quieras – hizo un asentimiento a los demonios que nos rodeaban y estos comenzaron a acercarse.  El miedo comenzó a envolverme, de esta no nos sacaba nadie.
(LYON)
Después de preparar nuestras armas y trazar un plan. Nos dirigimos hacia la casa con el objetivo de salvar a la familia de Eva y Adriel. Caminamos ocultándonos en los arbustos y arboles que rodeaban la casa. La forma mas rápida de llegar al sótano era por la cocina así que nos dirigimos hacia allí.
-       Estén listos…Marcus cúbrenos, Lyon ataca al de la izquierda, yo al de la derecha. – la voz de Adriel llegó por el enlace.
Al acercarnos más, me escondí tras un arbusto cerca de la casa, al otro lado podía ver como llegaba Adriel a su posición, se encontró con mi mirada y asintió, en ese momento, saltamos a atacar a los dos vampiros que resguardaban la puerta.
En un segundo Adriel estaba tras su objetivo clavándole una de sus espadas celestiales en la espalda, mientras yo hacia lo mismo con el otro vampiro, al instante se convirtieron en polvo.
-       Despejado – la voz de Marcus llegó por el enlace, después de un instante apareció de entre los arbustos y se unió a nosotros en la puerta – nadie se dio cuenta del ataque podemos entrar – Adriel y yo asentimos, y los tres entramos a la casa.
Dentro, el silencio reinaba. Era una casa acogedora, la cocina era pequeña, pero lo suficiente para que haya una mesa de desayuno, parecía un lugar común y corriente, con platos del desayuno sin lavar en la mesa, la puerta de la refrigeradora llena con notas y dibujos que seguro debían ser de sus hijos o talvez también de Eva cuando era niña. Pero todo era normal, menos el silencio.
-       Por aquí – dijo Adriel y salió por una puerta.
Le seguimos, al atravesarla entramos en lo que era el comedor, mas allá llegamos a un pasillo en donde estaban las gradas que daban al segundo piso.
-       Aquí – Adriel se detuvo frente a una puerta que estaba debajo de las gradas – aquí es el sótano.
Abrió la puerta y bajamos las gradas que daban al sótano, al llegar todo estaba obscuro. Adriel levanto su espada y esta se encendió en una luz blanca que iluminó el lugar. Un ruido como un sollozo sonó en algún sitio.
-       ¿Sara?... Sara soy yo Richard – dijo Adriel en voz lo suficientemente baja para no alertar a los demonios que estaban fuera.
-       ¿Papá? – alguien susurró, después de un momento una sombra apareció alado de un armario. Adriel lo iluminó, era un chico – Papa – murmuró, en su voz se notaba alivio y el muchacho salió del lugar corriendo a los brazos de Adriel
-       Luca – dijo Adriel igualando el tono de voz del muchacho – hijo ¿estas bien? – le preguntó mientras lo apartaba para poder mirarlo. El chico asintió – ¿y tu hermano y tu madre?
-       Aquí estamos – todos nos dimos la vuelta, Adriel iluminó a la persona que acababa de hablar. Era una mujer joven y un muchacho un poco mayor al anterior. Los dos corrieron hacia Adriel y se abrazaron.
Nunca habíamos visto a Adriel actuar así, solo con Nickolai mostraba afecto y cariño, pero se notaba aquí que también amaba a la mujer y sus dos hijos. Su familia.
-       Eva… ¿Dónde está Eva? – la mujer, Sara se apartó de Adriel y lo miro con lágrimas en sus ojos – Adriel, ¿Dónde esta Eva?, la buscan a ella, no podemos permitir que la tengan… Eva, mi niña, si la capturan…- un sollozo cerró su garganta. Adriel la abrazó.
-       Tranquila, Eva esta bien, esta en el Scholeio… esta segura – Adriel susurró mientras la abrazaba y acariciaba para tranquilizarla – Vamos, tenemos que salir de aquí.
Se giraron y se acercaron a nosotros, la luz por un momento solo los había estado iluminando a ellos dejándonos a Marcus y a mí en las sombras. Al vernos se sobresaltaron.
-       Tranquilos, ellos están conmigo. Son Marcus y Lyon – asentimos en señal de saludo y Sara y los chicos nos miraron con desconfianza, después de un momento asintieron tímidamente en respuesta.
Ahora que estaban cerca, podía ver de donde Eva había sacado su belleza, ella era igual que su madre en especial su mirada. Los chicos no se quedaban atrás se parecían tanto a Sara como a Adriel, eran altos por lo que podrían pasar por mayores de edad, eso podría explicarse por quien era su padre, pero al mirarlos mejor se podía percibir que no eran tan adultos. Pero lo que mas sorprendía era el parecido que tenían con Nickolai.
-       Vaya, vaya, vaya, nuestro señor Maimón, estará muy feliz por lo que logramos conseguir – la voz nos puso tensos, todos nos giramos para ver al recién llegado – él tenia razón al pensar que vendrías en el momento que supieras que tu familia estaba en peligro, querido Adriel.
Al iluminar su rostro, lo reconocí, era el mismo vampiro que había revuelto la casa de Alison y donde conocí a Maimón.
Levantó la mano en una señal y las luces del sótano se prendieron completamente. Estábamos completamente rodeados por vampiros. Los infelices eran demasiado rápidos y sigilosos que no nos habíamos dado cuenta el momento en que nos rodearon en la oscuridad.
Marcus y yo nos pusimos en modo ataque, sacando las armas y apuntando a los demonios. Nos tenían acorralados y la única salida estaba obstaculizada por más de ellos.
Miramos a Adriel y el asintió, sabíamos lo que teníamos que hacer, nosotros pelearíamos y el protegería a su familia.
Marcus dio el primer disparo desvaneciendo a uno de los vampiros, y comenzamos a disparar aniquilando a los vampiros que se acercaban.
-       ¡Busquen protección! – grité hacia Adriel mientras mataba a un vampiro que se dirigía directo a ellos. Adriel asintió y se movió con su familia a buscar un lugar seguro dentro del sótano, mientras Marcus y yo continuábamos disparando.
Al terminarse las balas, desplegué las espadas de fuego que tenia escondidas debajo de las mangas de mi chaqueta, Marcus desenvainó su espada y nos acercamos a los vampiros, para la lucha cuerpo a cuerpo.
Mientras cortábamos, los vampiros se desvanecían llenando el lugar con un polvo resultado de las cenizas que dejaban al ser aniquilados.
Un grito sonó a nuestras espaldas, nos dimos la vuelta y quedamos paralizados.
-       ¡Bajen sus armas o la mujer muere!


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