sábado, 31 de marzo de 2012

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 17


CAPITULO 17

(EVA)

-       Señor, los tenemos – dijo un vampiro a Maimón mientras los demás nos acechaban apunto de atacar.

-       Alto – la orden nos dejó impresionados a todos. Los vampiros y athiktos dejaron de avanzar  y Maimón se acercó – Creo que tengo la solución para que colabores preciosa – dijo Maimón mientras se acercaba un poco mas a nosotros.



-       Vete a la mierda – escupí, en este momento no me importaba el hecho de que yo nunca decía malas palabras.

-       Te mostraré algo que de seguro te va a interesar – movió su mano y en el aire apareció una imagen. Gillian soltó una respiración brusca.

-       Son Marcus, Lyon y Adriel – susurró

No me había fijado en la imagen, pero al escucharlo puse más atención. Richard, Marcus y Lyon estaban de rodillas custodiados por varios vampiros. Pero algo más llamó mi atención.

-       Mamá – susurre sin aire. Ella estaba sujeta por dos vampiros, uno a cada lado y un tercero estaba en su espalda amenazándola con un cuchillo en su cuello. La imagen me quitó la respiración y me lleno de miedo. - ¡Deja a mi madre bastardo! – grité a Maimón, las personas en la imagen regresaron a ver.

-       Ups, se me olvidaba decirte que estamos en vivo y en directo querida, saluda a tu familia y a tus dos amores, una sonrisa no estaría nada mal.

-       ¡Eva! – mi madre gritó y un gesto de dolor atravesó su rostro.

-       ¡Mamá! – grité, las lagrimas amenazando con salir de mis ojos.

-       Gillian, Eva ¿Qué esta pasando ahí? – la voz de Lyon sonó a través de la imagen.

-       Estamos siendo atacados, el problema afuera solo fue una distracción – respondió Gillian, mi voz aun no podía salir por lo que estaba viendo, todos mis seres queridos estaban ahora en peligro.

-       Muy bien, muy bien… ya que todos se saludaron, déjenme explicar las reglas del juego – dijo Maimón sacándonos de la perturbación que produjo la imagen. – en especial a Eva.

-       ¡Aléjate de ella desgraciado! No te atrevas a ponerle un dedo encima – la voz de Marcus retumbó.

-       Nunca le haría daño, ella es mi señora… estaría en problemas con K´theis si le pasa algo – volvió su atención a mi – por eso prefiero hacer esto a las buenas, con tu voluntad… misodaimonas.

-       ¿K´theis? ¿Así que ese desgraciado fue el que te sacó de tu prisión? – preguntó Adriel, en su rostro se mostraba toda la ira que sentía.

-       Claro, quien más… es el único que tiene el poder… solo un poder comparable al tuyo podía sacarme de allí, Lucifer nunca interferiría, pero K´theis… mmm él me necesitaba. Pero dejémonos de historias de nuestras vidas. Lo importante aquí es… - se volvió a mi, sosteniéndome la mirada -  que Eva haga su elección… Vienes conmigo voluntariamente o… tu madre muere. – Me quitó la respiración, sentía como toda la sangre se drenaba de mi rostro y el miedo envolvía todo mi cuerpo.

-       ¡Nunca! – todos gritaron. La voz de Lyon, Marcus y Adriel llenó el lugar y mis oídos.

-        ¡Eva, no lo escuches hija! ¡No importa lo que pase, no debes ir con él! – la voz de mi madre llegó, un sollozo comenzó a formarse en mi garganta. No podía hacer eso, ella era mi vida, si la perdía… volví mi rostro hacia Gillian, quien me dio un gesto de negación.

-       Entonces, ¿que elijes querida? – sus ojos encontraron los míos, pero no di respuesta, no sabia que hacer – Perfecto, si así lo quieres… ¡Mátenla! – la orden me sacó de mi entumecimiento.

-       ¡No! – grite pero fue demasiado tarde, la espada con la que la amenazaban cortó su cuello y su cuerpo sin vida cayó al suelo.

La imagen cruelmente hizo un acercamiento al cuerpo sin vida de mi madre, la sangre se drenó de mi cabeza y caí de rodillas al suelo.  Mi madre estaba muerta… mi madre que siempre llamaba todas las noches para saber como estaba, mi madre… quien me había cuidado y dado amor desde que era pequeña… mi madre quien me había enseñado y protegido… mi madre quien… había estado en todas mis alegrías y tristezas… al principio solo éramos ella y yo contra el mundo, y luego conoció a Richard y me enseñó que amar siempre era lo correcto… mi madre… ahora yacía muerta en el piso del sótano de mi casa.

Lagrimas comenzaron a salir de mis ojos y empaparon mis mejillas, un dolor agudo oprimía mi pecho, me sentía sola, me sentía vacía… mi mamá estaba muerta.

-       Lo siento querida, pero no podemos detenernos, y mira quien es el siguiente.

-       ¡Suéltame demonio! ¡Te juro que te mataré! ¡Suéltame! – la voz que salió de la imagen la reconocería en cualquier lado, era mi hermano Josh. – ¡Eva no lo hagas!, mamá… - un sollozo quebró su voz - no te culpo por lo de mamá, no vayas con ese demonio.

Josh, a pesar de sus 17 años era el mas fuerte de los tres, pero junto con Luca que tenia 15 tenían casi la misma estatura y complexión física que Nickolai y mirándolos se podía decir el parecido que tenia con él y Richard; su cabello negro corto y sus facciones rudas pero al mismo tiempo delicadas eran iguales a la de ellos, dignas del hijo de uno de los 12 ángeles caídos, ahora sabia por que mis hermanos eran tan guapos, lo única diferencia eran sus ojos, tenían los mismos ojos de mi madre…su misma mirada.

A pesar de las palabras fuertes de Josh podía ver que había llorado por nuestra madre, su rostro estaba mojado con las lagrimas que había derramado y el verlo en la misma posición que mi madre estaba antes de morir me oprimió el corazón. No podía permitir que esto continuara.

-       Respuesta equivocada, pequeño, deberías alentar a tu hermana para que venga con nosotros y así salvar tu vida… - se burló Maimón mientras se acercaba a la imagen.

-       ¡Púdrete cabrón! – gritó mi hermano

-       No, no, no… que es esa forma de dirigirse a los mayores, que les enseñan a los chicos en esta época – dijo Maimón mientras sonreía – de todas formas creo que con esa boca nos veríamos en el infierno – se volvió hacia mi – Muy bien, aquí vamos de nuevo… querida misodaimonas ¿cual es tu decisión?

El silencio llenó el lugar, mi mirada fija en Josh, las lagrimas no paraban de salir de mi rostro, y perder a otro ser amado no lo podría soportar.

-       Muy bien, tu silencio es la respuesta…Ma…

-       ¡Espera! – grité, Maimón regresó su vista hacia mi, triunfante y confiado de lo que diría

-       ¿Decía mi señora?

-       Esta bien, iré contigo

-       ¡No! – gritaron todos, hasta Gillian que estaba tras de mi.

-       Pero si me aseguras que todo esto terminará, desaparecerás a todos los demonios y los dejarás a todos libres – dije sin hacer caso a las protestas de Josh, Adriel, Lyon y Marcus. Volví mi mirada a Maimón – Promételo

-       Lo prometo… vamos – extendió su mano hacia mi y yo la tomé. Mientras todos en la imagen comenzaban a protestar. Mire en dirección a la imagen.

-       Espera – dije deteniéndolo – primero quiero ver que están a salvo

-       Como quieras mi señora – con una señal de su mano los vampiros que los estaban rodeando desaparecieron dejándolos libres, respiré de alivio – Listo, ¿vamos? – asentí.

-       ¡Eva!¡ Por Dios no lo hagas! – grito Lyon. Una sonrisa curvo mis labios. De verdad lo iba a extrañar… lo llegue a amar y era a él a quien mas me dolía dejar así como a Marcus. Los había llegado a querer demasiado y mi corazón dolía por dejarlos pero también sentía alivio al saber que estarían a salvo junto con mi familia.

 Levante mi mano libre en señal de despedida y un segundo después todo se volvió negro, estábamos transportándonos a un lugar totalmente desconocido.

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