jueves, 13 de septiembre de 2012

Proyecto personal (aun sin título) - Capitulo 19 / 2da Parte


Hola ángeles¡¡¡ después de mucho tiempo tratando de escribir lo que estaba en mi cabezilla (no sabia como hacerlo, me bloqueé jeje) y luego de repasarlo y cambiarlo y volver a repasarlo y borrarlo, me dije: "¡ya basta, que vaya como me lo imagino!" y después de una patada mental bien merecida por fin aqui esta la 2da parte del capitulo 19 de mi proyecto personal¡¡ :) que esta apunto de llegar a su final y por esa razón se me hace un poquitín complicado :) , espero y me ayuden a buscar un nombre para esta historia, estoy recibiendo sugerencias¡¡  
Gracias por los mensajitos de apoyo, me alegra muchísimo que les este gustando las diferentes cosillas que escribo y no se preocupen que me tendrán de largo :) con el apoyo de ustedes se que continuaré. 
 De antemano pido disculpas por las faltas de ortografía que se me hayan escapado o las letras que me haya comido (Es que tenía hambre :) ).  Espero les guste este capitulo y lo disfruten¡¡¡ Besos¡¡

CAPITULO 19 (2DA PARTE)


(LYON)
Llegar a la construcción donde se suponía era la casa de K’theis no había sido demasiado difícil… Bueno, eso creía.
-       Bienvenidos – una voz habló desde las sombras
-       Muéstrate – dijo Adriel mientras desenfundaba su espada y hacia que su luz ilumine el lugar.
-       Claro, no faltaba más – dijo nuevamente, mientras salía a la luz y mostraba una sonrisa dejando al descubierto sus colmillos, era un vampiro. – Mi creador no me hizo maleducado.

Todos nos tensamos por el reconocimiento, este no era un simple vampiro. Este había sido quien quitó la vida a Sara, la esposa humana de Adriel.
La tensión en Adriel se hizo evidente, lo había reconocido.
-       Continúen, yo me encargo de él – dijo el ángel mientras daba un paso adelante
-       No – Nickolai se colocó delante de su padre – yo me encargaré de él.
-       Esta no es tu pelea
-       Claro que si padre, quien hace daño a mi familia, es mi enemigo, por lo tanto es mi pelea. Eva te necesita, además…– miró por encima de su hombro – tengo hermanitos que aun necesitan a su padre. Ahora ¡vayan!
Sin decir mas sacó sus dos espadas y arremetió contra el vampiro, al mismo tiempo que éste sacaba una espada unida a una cadena enrollada en su brazo para detener el ataque de Nickolai.
-       ¡Vamos! – la voz de Marcus nos sacó a Adriel y a mi del asombro. Nickolai estaría bien, de eso estaba seguro
Corrimos por un pasillo oscuro, nuestra visión mejorada nos dejaba ver el camino. Si hubiéramos sido humanos en este momento estaríamos sumergidos en una profunda oscuridad.
-       ¡No los dejen escapar! – el lejano grito vino del vampiro que había estado peleando con Nickolai. Miré por encima del hombro y vi como salían chispas al momento de chocar las espadas que iluminaban los rostros de los combatientes.
-       ¡Mierda! – maldijo Adriel al parar bruscamente, haciendo que Marcus y yo nos detuviéramos a sus espaldas.
La razón… una docena de athiktos y vampiros nos estaban cerrando el paso. El pasillo era demasiado estrecho, para una batalla. Los gruñidos se hicieron oir, preparándose para atacar.
-       ¡Ahí¡ - dijo Marcus, mientras señalaba un pequeño cuarto sin puerta - ¡Cubranse!
Adriel y yo corrimos hacia el cuarto mientras Marcus arrojaba a los demonios un pequeño artefacto que tenía un foco que titilaba… una bomba. Marcus corrió hacia nosotros en espacio estrecho dejándonos apretados entre los tres.
3…2…1…una gran explosión resonó por todo el pasillo y quien sabe si el sonido no llegó mas allá. Salimos mientras el humo de la pólvora y las cenizas de los demonios se disipaba.
-       Guau… eso fue… -comenzé a decir.
-       ¿Impresionante? – dijo Marcus con satisfacción.
-       Iba a decir que fue demasiado, pero también fue impresionante
-       ¿Trajiste una bomba? – Adriel intervino.
-       Si venía al infierno, tenía que venir preparado – respondió Marcus mientras se encogía de hombros.
-       Genial – sonrió Adriel. Y los tres volvíamos al camino.

(NICKOLAI)
El maldito vampiro estaba cabreándome. Pensaba solo demorarme unos minutos y tendría tiempo suficiente para alcanzar  a los demás. Pero aún estaba aquí y este demonio no se moría. El sonido de la explosión nos había aturdido a ambos y preocupado mucho al mismo tiempo, pero estos demonios eran muy tontos como para tener una bomba.
Una sonrisa comenzó a formarse en mi cara al pensar quien podría haber traído una bomba. ¿Mi padre?, no, demasiado anticuado. ¿Lyon? Podía ser una opción. Pero podía apostar lo que quiera a que Marcus lo había traído. Él era el único que sabía la pequeña fascinación de Marcus por hacer explotar las cosas. Hasta le había acompañado a una pequeña excursión para probar sus experimentos explosivos. Divertido.
El gruñido del vampiro al acercarse para atacar me devolvió a la realidad, tenía un trabajo que terminar, una deuda que cobrar. Este maldito había matado a Sara, lo había visto por esas imágenes que aparecieron mientras estaba peleando cuando se habían llevado a Eva. Tenía una deuda de honor y este vampiro pagaría el haber matado a la única mujer que amó a su padre y la madre de sus hermanos. Por su familia, por su padre, él cobraría venganza.
-       Piensas mucho, ángel, haces que me duela la cabeza – dijo el vampiro mientras arremetía con su espada.
-       Creo que te duele por la golpiza que te estoy dando – respondí mientras le golpeaba con mi puño en el rostro.
El vampiro retrocedió por el golpe. Acercándome rápidamente a él lo golpeé con el pie en el estomago, el vampiro estaba a segundos de volverse ceniza.
Algo frio envolvió mi tobillo. La cadena. Antes de poder reaccionar jaló de ésta tirándome al suelo. Mi cabeza rebotó dejándome aturdido. Después de esto iba a tener una conmoción cerebral.
-       ¿Qué se siente estar abajo? – se burló el vampiro.
-       No lo sé, dímelo tú – le pateé en la pierna haciendo que cayera de espaldas al piso. Me levanté rápidamente al igual que el vampiro.
Golpeamos nuevamente con las espadas, las chispas salían iluminando por segundos nuestros rostros en la oscuridad. Dando vuelta, el vampiro golpeó mi espada dejándome sin defensa, arremetió de nuevo, queriendo clavar su espalda en mi cuerpo.
Un costado, el otro. Demasiado cerca. Había aumentado la velocidad.  Demasiado rápido. Tratando de defenderme con la espada que me quedaba, bloqueaba sus ataques, pero eran demasiado rápidos.
Frío metal sentí en la piel acompañado de un dolor punzante. La sangre comenzó a emanar de la herida. Tenía que terminar con esto o no terminaría con vida. Haciendo una maniobra con mi espada, intercepté el próximo ataque del vampiro tirando la espada de su mano, sin soltar el agarre, lo acerqué y le dí un cabezazo, intentando de hacerlo de la mejor manera para no quedar aturdido en la acción. Ahora era mi oportunidad.
El vampiro se alejó aturdido por el golpe. Alcé la espada al nivel de su garganta y con toda la fuerza que me quedaba y un grito de guerra, la cabeza del vampiro caía mientras se volvía cenizas al igual que su cuerpo.
-       Maldición – dije jadeando por el cansancio, mientras miraba el corte que me había hecho ese jodido vampiro. – Esto no se curará rápido.
Apoyándome en la pared me deslice hasta sentarme. El cansancio me consumía. De seguro los demás estarían bien sin él.
-       Los esperaré aquí – dije mientras hacia una mueca por el dolor al intentar levantarme – Si, eso será lo mejor. Van a regresar por este lugar para volver, a si que me encontrarán. No debo dormirme, podría ser malo por el golpe. No debo dormirme.
Pero el cansancio cerraba mis ojos y finalmente la oscuridad me envolvió.

(LYON)
Continuamos corriendo y subiendo gradas lo mas rápido posible. La ceremonia tenia que darse bajo la luz de la luna llena del mes del año bisiesto para que tuviera efecto. O eso decía la profecía.
Si no estaban a las afueras del castillo como lo comprobaron antes de entrar. Debían estar en una terraza. Y solo teníamos 15 minutos para el anochecer. Aunque aquí ya estuviéramos en la oscuridad total.
-       Aquí – Adriel se paró frente una puerta – pasando esta puerta y subiendo el resto de gradas estaremos en la terraza.
-       Justo a tiempo – nos giramos al mismo tiempo para ver de quien provenía esa voz.
-       Maimón – dijo Adriel mientras se alejaba de la puerta para enfrentarse al demonio.
-       Hola viejo amigo, veo que aun me recuerdas – sonrió Maimón y en sus ojos se veía la maldad pura.
-       Veo que te sacaron de la perrera, ¿quien es tu nuevo dueño?
-       Y a ti te sacaron del acilo – respondió Maimón divertido con la provocación de Adriel - sabes muy bien que yo no respondo a nadie.
-       Si, claro… ¿aún sigues con tu juramento?
-       Soy un hombre de palabra
-       ¿Juramento? – pregunté, haciendo que la atención del demonio y el ángel antiguo se dirigiera hacia mi.
-       Así que el pequeño príncipe ha venido a rescatar a la doncella –sonrió mas el demonio – va ha ser divertido. Les espero arriba. – diciendo eso el demonio desapareció.
-       ¿De que rayos está hablando? – la voz de Marcus salió en un gruñido.
-       Nos están esperando – dijo Adriel mientras se acercaba a la puerta – no los hagamos esperar – miró por encima de su hombro – encárguense de K’theis, yo de Maimón… él no le hará daño, juró protegerla y si K’theis trata de hacerle algo lo destruirá y a cualquiera que le haga daño, así que no se preocupen por Eva…está segura.
Diciendo eso atravesamos la puerta y subimos las escaleras que daban a la terraza. Al salir la oscuridad nos envolvió iluminada solo por la débil luz de la luna que en minutos se haría mas potente. Debíamos impedir que Eva y K’theis se unieran bajo esa luz o estaríamos perdidos.
Pero ellos ya estaban bajo la débil luz, tomados de la mano. K’theis mantenía en una de sus manos una daga. La ceremonia consistía en hacer una unión de sangre. Un corte en la palma de los dos, juntaban las palmas por los cortes y decían las palabras. La luz de la luna brillando potentemente sobre ellos cerraba la unión. Y las puertas del infierno y de Kolasi se abrirían hacia la Tierra dejando escapar a todos sus habitantes. Libres para hacer de la Tierra su nuevo infierno.
-       Bienvenidos a nuestra boda – dijo K’theis, mientras acariciaba la mejilla de Eva.
-       No la toques – gruñó Marcus
-       ¿Por qué? A ella le encanta
Para demostrarlo K’theis la tomo por la cintura acercándola mas a su cuerpo mientras con la otra mano le acariciaba su rostro y Eva respondía a su toque inclinando su rostro a su mano. Entonces K’theis acercó su rostro y la besó.
-       ¿Lo ven? Ella quiere estar en mis brazos, besar mis labios, deberían dejarnos estar juntos y vivir nuestro amor. – K’theis siguió besándola, en la mejilla, en el cuello, mientras sus manos recorría su cuerpo y Eva respondía a su toque haciendo lo mismo en el cuerpo de él.
-       ¡¿Qué le hiciste, maldito?! – mi grito retumbó en la oscuridad. La sangre me hervía. La ira me llenaba. No podía seguir viendo eso.
En un arrebato de ira, corrí hacia K’theis con la intención de alejar sus garras de Eva. Un fuerte golpe me mandó lejos. No un golpe, fue como aire comprimido.
-       Guau, no sabia que podía hacer eso – la voz femenina fue como un puñal en el estómago. Lento y doloroso. Despacio traté de desaturdirme por el golpe. No podía ser verdad.
-       Te lo dije – dijo K’theis con una sonrisa en su rostro mientras acariciaba nuevamente la mejilla de Eva – Cuando tu otra mitad se despierta, los poderes que viene con eso lo hacen contigo. Mi dulce, dulce Eva… te vas a divertir a lo grande.

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