martes, 27 de agosto de 2013

Proyecto personal (aun sin título) - Epilogo


(K’theis)
El dolor por las heridas era insoportable, pero la derrota dolía mucho más. Los malditos ángeles habían vencido esta vez. Las heridas iban a sanar y cuando lo hicieran tendría su revancha.
-       Veo que te dieron un paliza – la voz femenina llegó desde las sombras.
-       Vete ángel, en este momento no estoy de humor – me levanté tratando de ocultar el dolor de mi rostro.

-       Te lo dije, te dije que no funcionaría, ahora ella está muerta, idiota.
-       ¿Muerta?
-       La estúpida se suicidó con la espada de Adriel – dijo con amargura
Maldición, eso complicaba su venganza. Miré al ángel que estaba frente a mí. Era la belleza del cielo, nadie sospecharía que ella ayudaba al otro lado.
-       Pero tienes suerte querido – dijo, mientras se pavoneaba por el salón oscuro -  ella no está en el cielo.
-       Pero tampoco en el infierno – dije sonriendo, sabía lo que pensaba.
-       Exacto -  respondió mientras una enorme sonrisa se extendía por su rostro – La traeremos de vuelta.
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3 años después. Scholeio
-       Luca muévete, vamos a llegar tarde – La voz de Josh venía del pasillo. Mi hermano mayor se graduaba del Scholeio y empezaba su vida como Warrior. Esa había sido su elección.
-       ¡Ya voy! - grité – Me tengo que ir. Ya sabes cómo se pone. Es su gran día.
-       Lo sé, dale un gran abrazo de mi parte, pero…
-       Si, si ya lo sé – la interrumpí – sin decirle de ti. Me giré para verla, seguía siendo muy bonita, el paso del tiempo no la había cambiado.
El primer día que la había visto me asustó al punto de querer ir al baño, pero unas horas después había sido como si nada hubiera pasado aunque solo yo la podía ver. Pero no podía decirle a nadie. Ella nos ayudaba, bueno ayudaba a los Warriors, me decía de los planes de K’theis y yo les decía a ellos mintiéndoles que lo soñaba.
 Mi padre, Nickolai, Lyon y Marcus se sorprendieron las primeras veces que les daba información, pero llegaron a creerme de que lo soñaba y lo tomaron como un don. Si solo supieran…
-       ¡Luca muévete! – gritó de nuevo Josh, sacándome de mis pensamientos.
-       ¡Ya voy! - agarré mi chaqueta y abrí la puerta.
-       Hasta luego, Luca
Me giré para verla y ver como una sonrisa iluminaba su rostro, mientras una sonrisa se extendía en la mía
 – Hasta pronto, hermanita.


FIN

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